El caso del Maine

Resulta extraño que si el día tres de febrero el Maine se preparaba para salir del puerto se quedara doce días más. En principio había llegado a La Habana en misión de buena voluntad ya que los gobiernos de Estados Unidos y España tenían un conflicto abierto diplomático por la posesión de Cuba que reclamaban los primeros ante la negativa española a vender la isla.

Evidentemente, la otra opción era provocar una guerra que sin duda ganarían los Estados Unidos y en el tratado de paz podrían pedir Cuba y sin que les costara nada. El Servicio secreto norteamericano sabía que España contaba con un ejército cuyos medios no tenían nada que hacer frente a los amplios recursos del ejército norteamericano.

Finalmente, se decidió la intervención militar pues se acusaba a España de haber hundido el Maine con algún artefacto desconocido. Todos los Gobiernos europeos sabían que era una excusa de los Estados Unidos y su presidente Mckinley para invadir Cuba y aún así nadie hizo nada, no se ayudó a España a pesar de su ruego como aliado que era. Todos miraron a otro lado.

En la comisión investigadora del desastre del Maine se pudo ver como no había peces muertos en el lugar del hundimiento, señal de que la explosión se produjo dentro del buque, concretamente en la zona de las calderas, como se pudo saber después ya que los buzos que investigaron el fondo marino dieron directamente el resultado de sus indagaciones a sus superiores jerárquicos no contando con la comisión española en ningún momento.

Como se trataba de un navío norteamericano, las autoridades de Estados Unidos prohibieron a las españolas de la isla que se acercaran al buque aunque estuvieran en suelo español por lo que los investigadores españoles, temerosos de causar un conflicto internacional, decidieron mantenerse aparte y entrevistar a testigos oculares sobre lo sucedido.

Todo indicaba que un fallo mecánico o un error humano había hecho posible la explosión, sin embargo, aunque los Estados Unidos incluso agradecieron a España su colaboración en la ayuda a los supervivientes, acabaron echándole la culpa poco después, alegando que habían descubierto indicios de un ataque con una mina por lo que acabaron declarando la guerra a España.

Lo cierto es que en los meses posteriores los Estados Unidos buscaban la excusa perfecta para declarar la guerra pero más inquietante es que semanas antes del hundimiento del Maine, la flota del Pacífico realizara ejercicios de tiro, como preparándose ante lo que venía. Prefiero no pensar que fue un suceso orquestado y premeditado por los Estados Unidos, peor en este caso porque no permitieron que la comisión española participara en la investigación lo que no tiene sentido a no ser que ocultaran algo.

Todavía hoy en día, más de un siglo después, se ignora la verdad en torno al Maine. Los restos del barco fueron remontados a alta mar y hundido con honores por parte de la flota del Atlántico de los Estados Unidos y existe un monumento en honor a las víctimas en el Malecón de La Habana. Sin duda alguna, los más perjudicados fueron los marinos norteamericanos que se vieron en medio de un conflicto que acabó con sus vidas sin haber participado en el mismo.

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La Babilonia de Hammurabi

En 1894 a.C., el amorreo Sumu-abum la ocupa e instala en ella su capital desde donde extiende su influencia por todo el sur mesopotámico naciendo la primera dinastía babilónica. Asiria contempla preocupada lo que sucede en el sur. Los asirios son un pueblo guerrero, conquistador y en ese momento dominan la situación en la región, por lo que no pueden permitir que un nuevo poder se instale en el sur. Han de evitarlo a toda costa.

Pero Babilonia crece sin parar hasta que uno de sus reyes, Hammurabi, que gobernó durante nada menos que 42 años, se convierte en el monarca más poderoso de todo el sur de Mesopotamia. Su intención es reinar sobre toda ella para lo que vence en sucesivas campañas a los reyes de Uruk, donde se erigen impresionantes momumentos, Larsa, que había dominado la situación geopolítica durante todo el siglo XIX a.C., Eshnunna, cuya diplomacia era clave para mantener el equilibrio en la región, la riquísima Mari e incluso a la todo poderosa Asiria.

Hammurabi (1792-1750 a.C.)

Sus proezas fueron varias como convertir un reino de tan solo 50 kms. cuadrados en un vasto imperio cuyos territorios incluían zonas extramesopotámicas.

El único rey que puede hacerle frente en ese momento es Rim-Sin de Larsa. Los demás están demasiado debilitados, sobre todo los asirios. Hammurabi lo sabe, su servicio de espionaje es eficaz por lo que decide atacar aunque lo hace con cabeza, poco a poco. Conquista una ciudad, la reorganiza y explota económicamente y una vez fuerte de nuevo conquista otra.

Hammurabi administra el reino en provincias, gobernadas por los shakkanakku o gobernadores, pero resta importancia a las ciudades para instaurar la idea imperial. Babilonia es la ciudad, la capital, el Imperio; todos son babilonios, el resto de ciudades son centros administrativos desde donde se imparte el poder babilónico. Hay controles militares por todas partes y el ejército es profesional. Los salarios eran en especie y en el caso de los altos cargos, también tierras que con el tiempo convertirían en propiedades privadas que se pasarían en herencia.

Mesopotamia se divide en dos zonas de influencia: al sur la Babilonia de Hammurabi y al norte Asiria que renuncia a sus pretensiones en el sur, naciendo entre los dos reinos una relación de respeto-odio que terminaría con la intervención hitita siglos después.

Otra reforma de Hammurabi, tal vez la más conocida, es la organización judicial: los jueces pasan a depender del monarca, no de los templos, los cuales más que centros religiosos y judiciales pasan a ser económicos.

La economía y el comercio son cruciales para el mantenimiento del Imperio por lo que Hammurabi permite que los comerciantes se asocien y sus beneficios solo están limitados por el gravamen impuesto por el rey pero la agricultura se ve profundamente afectada por las continuas guerras y las levas para alistar soldados entre los campesinos.

La herencia más importante de Hammurabi es su famoso código, que avala el mismísimo dios Shamash quién aparece en la escena superior de la estela que se encontró en Susa. Resulta curioso porque es posible que la idea de que los diez mandamientos judíos fueran entregados por Dios a Moisés se tomara de esta imagen en la que Hammurabi recibe de su dios el código legal que impondría a sus súbditos, aunque para ser sinceros, su efectividad no fue demasiada ya que apenas se llevó a la práctica pero nos permite conocer la mentalidad del rey y de los babilonios, incluso de los sumerios ya que recoge tradiciones pasadas, si bien también aquí este magnífico monarca introduce cambios con respecto a épocas anteriores ya que no se trata ahora de reparar económicamente el daño causado sino de aplicar un castigo lo más parecido posible a la afrenta, la conocida como Ley del Talión, “ojo por ojo, diente por diente”.

El código, como decía, nos permite conocer la mentalidad babilonia y la sociedad de dicha época, primer cuarto del siglo XVIII a.C. Existen tres grupos sociales: los awilum que son los ciudadanos libres, los mushkenu, siervos o asalariados y los wardum o esclavos.

El código establece la protección de las mujeres, niños y desamparados como los huérfanos pero se cree que se debía al interés de evitar conflictos de carácter social entre los mushkenu y los awilum. Para combatir en el exterior, era necesaria la paz interior.

El rey quería un imperio unificado, con una sola religión (el culto a Marduk, que en la práctica no era muy seguido ya que tenía más éxito el culto a los dioses tradicionales de cada lugar) y una sola lengua, el acadio. Su obsesión era la estabilidad interna con la que poder mantener su influencia exterior.

A la muerte de Hammurabi, los monarcas que le suceden se ven envueltos en numerosas guerras que minarían la capacidad económica del reino. En el sur surge el País del Mar, formado por sumerios y acadios (no había diferencias entre ellos prácticamente salvo por el idioma y poco más) descontentos con Samsu-iluna, sucesor de Hammurabi.

Ciencias, letras y arte

Herederas de la literatura sumeroacadia, las letras babilónicas nos han dado himnos, poemas, tratados administrativos y religiosos como los himnos a Marduk, Ishtar y Nabu o el mito de Etana, el de Zu y el del diluvio universal del que sin duda los hebreos tomaron prestada su historia de Noé, copiado del poema de Atrakhasis, que como aquel, escapó al desastre junto con su familia.

En la época paelobabilónica se conocían las raíces cuadradas, las potencias y las ecuaciones y su geometría sería posteriormente adoptada por los griegos para sus cálculos de ingeniería.

Conocían cinco planetas, sus elípticas y otros fenómenos celestes gracias a la observación de las estrellas y a los cálculos astronómicos que realizaron que les permitieron establecer un calendario lunar pero sobre todo la semana que conocemos de siete días con 24 horas cada día.

Tenían mapas, medidas de distancia, tablas de pesos diversos y una avanzada medicina que incluso practicaba operaciones de cierta complejidad.

No se conservan restos arquitectónicos de la época amorrea; lo que sabemos se debe a los textos recuperados en tablas de arcilla.

Las estatuas que se han hallado de la época de Hammurabi se realizaban en terracota, piedra o metal como la escultura del súbdito arrodillado en señal de ofrenda votiva al rey, que se conserva en el Museo del Louvre.

Los cassitas aparecen en escena como nuevo poder a tener en cuenta que no cesa de atosigar a las fuerzas babilonias aunque serían los hititas los que les darían el golpe de gracia ya en el siglo XVI a.C. Los hititas solo querían botín y dejar claro quienes mandaban desde entonces por lo que se retiraron al Anatolia de donde procedían, hecho aprovechado por los sumerios y acadios del sur para instalarse en Babilonia durante algunos años hasta que los cassitas instauraron su primera dinastía en la ciudad. El período paleobabilónico (2003-1595 a.C.) había concluido para dar paso al periodo mesobabilónico de las dinastías II, III y IV y a los cassitas.

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El enigma de Neanderthal

Medía en torno a 1,60-1,65 mts. de altura (huesos cortos aunque con articulaciones poderosas y manos fuertes), una pelvis y tronco anchos y brazos más cortos que los del hombre actual. Su torax era grande pero sus clavículas cortas y su nariz dejaba entrever una apertura más estrecha, con una capacidad craneana igual, más o menos, a la del Homo Sapiens Sapiens. Los arcos superciliares son fuertes y el rostro, en general, resultaba prominente. Su cintura era casi de avispa, el sueño de muchos culturistas.

Sus últimos especimenes anduvieron por la Tierra hace 30.000 años, concentrados en Eurasia (no se han hallado hasta el momento restos en otros continentes), siendo los últimos hallazgos procedentes de la Península Ibérica. Su especie duró unos 200.000 años. La actual no supera los 130.000, por lo que llegaron a coincidir durante al menos 100.000 años, encontrándose restos de ambas especies en Israel datados en hace 90.000 años.

¿Qué ocurrió con el Hombre de Neanderthal? ¿Pereció ante el empuje del Homo Sapiens Sapiens? ¿Su genética no soportó los cambios ambientales?

Se piensa que los Neandertales eran rudos y que se comunicaban con gestos y un lenguaje tosco propio de cada familia pero el aislamiento del gen FOXP2 que forma parte del cromosoma 7, relacionado con el lenguaje, en dos especimenes hallados en una cueva asturiana y datados en hace 43.000 años, pudiera indicarnos lo contrario.

Su dentición es menos pronunciada pero se formaba más rápidamente que en el humano actual lo que no es suficiente como para pensar que no es de la especie Sapiens, de hecho, a raíz del descubrimiento de Atapuerca, se cree que tanto los Sapiens Sapiens como los Neanderthalensis descienden de un tronco común: el Homo Antecessor.

El desarrollo dentario acelerado que indica que el resto de su cuerpo seguía el mismo ritmo puede sugerir una adaptación a las altas tasas de mortalidad: al llegar la muerte antes, los neandertales pudieran haber adelantado su ciclo vital alcanzando la edad adulta plena no a los dieciocho años (límite actual de la adolescencia) sino a los quince. Precisamente, esa elevada mortandad pudo ser la que acabó con ellos o la dificultad para procrear bien por escasez de espermatozoides o por no darles tiempo a traer nuevas vidas al Mundo al morir antes debido a las adversas condiciones climáticas que, en contra de lo que se cree, pudieran haber sido insoportables para el hombre de Neanderthal, aunque yo me inclino por pensar que se trató del cambio genético, no de la climatología ya que esa especie duró 200.000 años en los que se alternaron épocas frías y cálidas.

La otra gran cuestión es si las dos especies se cruzaron lo que hubiera dado lugar al hombre actual. En principio, los datos de ADN indican que no, pero lo cierto es que los científicos no terminan de ponerse de acuerdo. Lo que está claro es que eran plenamente humanos, con características propias de los humanos e incluso algún atisbo de espiritualidad como sugieren los enterramientos con restos de comida junto a los huesos para que se alimentaran después de la muerte. Usaban herramientas dispares y se vestían con pieles luego tenían una incipiente industria.

¿Qué ocurrió? ¿Por qué prevaleció una especie a otra si al parecer no hubo enfrentamientos entre ellas?

Existe una interesante teoría que habla de las relaciones familiares internas de Neanderthalensis y Sapines Sapiens. Los primeros eran sumamente independientes mientras que los segundos establecieron fuertes vínculos familiares entre ellos por lo que crearían poblados al considerar, probablemente, que juntos podrían defenderse mejor y sobre todo ayudarse mutuamente en la búsqueda de recursos. Los neanderthalensis, en cambio, seguían con su sistema cerrado de cazadores-recolectores que vivían de lo que cogían, en plan nómada y en grupos reducidos, por lo que acabarían pereciendo al no adaptarse a las necesidades que se presentaron .

Otra teoría es que durante la última glaciación, que se extendió en un espacio temporal que abarca entre hace 120.000 años y 10.000 años, los Neanderthalensis explotaron de tal modo los recursos animales con la caza y la recolección que no dieron tiempo a que se regeneraran en los lugares que habitaban lo que motivó que cada vez les costara más trabajo encontrar alimento por lo que acabaron pereciendo. En cambio, los Sapiens Sapiens supieron adaptarse a las necesidades surgidas precisamente de la sobreexplotación y decidieron unirse en grupos más numerosos que trabajarían la tierra y una caza selectiva, alternándolo con la pesca pero también con la ganadería que les permitiera contar con reservas para el invierno.

Prueba de lo anterior es que varias especies animales desaparecieron durante ese periodo glacial y me cuesta mucho creer que fuera por no saber adaptarse cuando estaban acostumbradas al frío. Sin embargo, las primeras manifestaciones de actividad agrícola no surgen o digamos mejor, los restos más antiguos datan de hace 7.500 años en la actual Palestina. Por entonces, el hombre de Neanderthal hacía más de 20.000 años que había desaparecido.

Entonces, ¿qué fue lo que ocurrió? ¿Se trató de una falta de adaptación al nuevo medio con escasos recursos que no supieron aprovechar o rentabilizar? ¿Algún problema genético?

Necesitamos más datos para establecer con exactitud lo acontecido al Homo Sapiens Neandertahelensis, sobre todo si eran razas diferentes de una misma especie, como las hay en la actualidad, aunque las diferencias entre las razas de hoy en día son más bien de pigmentación, de nada más ya que son iguales en todos los demás aspectos un hombre negro que uno blanco o amarillo, mientas que Sapiens Sapiens y Sapiens Neanderthalensis tenían muchas más diferencias morfológicas … o tal vez no.

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El misterio de la reina-faraón

Las inscripciones hablan de los botines recaudados o capturados, los tributos de los reinos sometidos y los presentes que eran enviados por Mittani, Babilonia, Asiria, Hatti, Chipre y otros Estados de la época. Nos encontramos en el siglo XV a.C. La primera campaña de Tutmosis III fue conocida como la de la victoria y estableció el principio del poder egipcio en Asia, por eso es la más comentada en sus anales.

Tutmosis III acomete contra los reinos vasallos que se han declarado en rebeldía, formándose una alianza encabezada por la otra superpotencia: Mitanni.

El formidable ejército egipcio avanza y en su camino toma la ciudad de Mejido, donde se refugian los líderes de la alianza. El faraón coge para sí todas las pertenencias de sus enemigos y esclaviza a sus súbditos. Consigue un botín cuantioso en víveres de todo tipo y recauda impuestos. A partir de ese momento, todos los reinos conquistados o sometidos en mayor o menor grado pagarán un tributo pero Tutmosis repetirá sus campañas en 16 ocasiones más de las que cuatro serían con objetivos militares.

Tutmosis lleva ejerciendo como faraón tan solo un año sin su tía Hatshepsut, la cual le ha mantenido en la sombra durante más de veinte años. Algunos historiadores creen que la razón del belicismo de Tutmosis es que durante mucho tiempo se le había considerado débil al no poder o no saber enfrentarse a la reina.

El abuelo de Tutmosis III, Tutmosis I, no era de sangre real por lo que su ascenso al trono es una interrogante en la línea sucesoria ya que no se sabe con certeza si pertenecía a una segunda línea dinástica o si sencillamente, como hombre de confianza de Amenofis I, fue nombrado faraón al no tener el anterior rey herederos.

Tutmosis tuvo entre otros hijos a Tutmosis II y a Hatshepsut, que sería tratada como la primera esposa real de Tutmosis II, pero éste murió pronto por lo que ella se quedó con el poder puesto que Tutmosis III tenía tan solo cinco años de edad, si bien en los planes futuros de la reina no figuraba el faraón niño sino su propia hija: Neferu-Ra. Pareciera que Hatshepsut quisiera instaurar una dinastía femenina (aunque los herederos lo eran por vía materna, no paterna, pero los faraones eran siempre hombres).

Hatshepsut llegaría a divinizarse y construyó el que sin duda es el palacio más espectacular de Egipto. Construyó numerosos templos y estableció relaciones comerciales con las potencias de entonces, llevando a cabo campañas victoriosas contra sus enemigos. Pero la reina no podía ser faraona por lo que el Gobierno se hacía en nombre de su sobrino Tutmosis III y su hija a la que casó con él para asegurarse que sería su heredera ya que si Tutmosis decidía casarse con otra mujer gobernaría en solitario.

Tutmosis III soportó esta situación durante quince años. A lo largo de este tiempo Hatshepsut llegó un momento que se saltó la tradición monárquica y se proclamó reina del Alto Egipto dejando a Tutmosis III como rey del Bajo Egipto, si bien la administración del Imperio corría a cargo de la reina.

Un suceso hizo que los planes de Hatshepsut y su favorito, Sen-en-Mut, guardián del culto a Amón, se fueran al traste: la muerte de la hija de ambos, Neferu-Ra y aquí comienzan las brumas de la Historia. Algunos creen que Tutmosis se hizo con el poder absoluto aprovechando el dolor de la reina y su amante, ordenando el faraón la muerte de ambos y otros historiadores creen que no se atrevió y esperó a que murieran, incluso se creía que se suicidaron por amor en su palacio de Deir el Bahari hasta que el formidable trabajo forense de Discovery Channel y su despliegue de medios para averiguar cual de las cuatro momias candidatas podía ser la de Hatshepsut dictaminó, sin lugar a dudas, que murió de un virus que le provocó una seria infección bucal, lo que significa que Tutmosis no se atrevió con ella mientras vivió aunque tanto él como los faraones posteriores, especialmente los ramésidas, se encargaron de borrar la huella de la reina, no consiguiéndolo ya que su impronta quedó estampada en el espectacular palacio de Deir el Bahari, conocido como el palacio del millón de años.

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La agonía de Franco

A finales de septiembre de 1975, el general Franco sufre un infarto. No sería el último. Entre esas fechas y el doce de octubre sufre otro. El día de la Hispanidad cae enfermo de gripe y sus médicos le recomiendan reposo absoluto. El jefe del Estado tiene 82 años de edad y un acusado Parkinson. Todos ven su deterioro pero aparentemente Franco está aún sano por lo que nadie se atreve siquiera a plantearle que releve la Jefatura del Estado en el príncipe de España, Don Juan Carlos, entre otras cuestiones porque no se tiene claro que su alteza esté capacitado para ostentar ese cargo.

Mientras tanto, en Marruecos, Hassan II planea dar un golpe maestro a la dictadura franquista aprovechando la enfermedad y claro declive del caudillo para impedir que el Sáhara Occidental se independice a la muerte de Franco, como se prevé. Si esto ocurriera, los saharauis, en agradecimiento, recurrirían a las empresas españolas para que explotaran sus recursos naturales que parecieran inagotables. Dichos recursos han de ser para Marruecos, piensa Hassan, por lo que se dispone a mover ficha en el intrigante tablero de ajedrez en el que se habían convertido las relaciones diplomáticas hispanomarroquíes con la participación de otras potencias que permanecían expectantes ante lo que pudiera ocurrir en España y el futuro del Sáhara (ni Francia ni los Estados Unidos avisaron a España de lo que el rey de Marruecos urdía a pesar de ser aliados pues ellos también tenían claros intereses en la zona; Francia porque ejercía una gran influencia en toda África Noroccidental y Estados Unidos porque consideraba la región como muy estratégica –en la actualidad, en Marruecos se encuentra el mando militar regional norteamericano de África, desde donde controlan sus bases e intereses militares, económicos y políticos en todo el Continente-).

Marruecos prepara la famosa “marcha verde” que movilizará a 300.000 marroquíes, supuestamente desarmados, a la frontera con el Sáhara Occidental. Al otro lado les esperan 20.000 soldados españoles con mejor preparación y medios que el ejército marroquí que de todos modos ha concentrado también a otros 20.000 soldados cerca. Las autoridades españolas advierten que la frontera está minada y que de continuar la marcha verde pudiera ser una masacre. La situación es muy tensa y aunque en principio Arias Navarro, presidente del Gobierno, no quiere informar al jefe del Estado, debido a su precario estado de salud, éste se entera por su médico personal y yerno, el marqués de Villaverde.

Los españoles no saben nada de lo que ocurre. Ignoran que Franco ha sufrido ya tres infartos y los planes marroquíes hasta que la presión de Hassan II es insoportable y el Consejo de Ministros decide comunicarlo pero con muchas reservas para no dar la impresión de que el Movimiento Nacional Católico está en las últimas ya que podría provocar manifestaciones y movilizaciones de la izquierda que permanece en la clandestinidad e incluso atentados de ETA que ya había matado a 47 personas afines o funcionarios del Régimen, incluyendo al presidente Carrero Blanco en 1973, lo que le confirió a la organización vasca cierto aura de banda extremadamente peligrosa a la que las Fuerzas de Seguridad ya tenían un gran respeto pues sabían de lo que eran capaces esos terroristas que por entonces son más una banda antifranquista que independentista.

El 30 de octubre, don Juan Carlos asume la jefatura del Estado. No es la primera vez que lo hace en vida de Franco, el año anterior ya lo había hecho pero los altos mandos militares y jefes del Movimiento desconfían del joven príncipe. Creen que no está a la altura de la situación. Se equivocan: don Juan Carlos demostrará ser un hombre sumamente astuto y jugará con ellos en su propio terreno hasta convertir a España en una democracia plena sin derramar sangre ni confrontaciones y traspasando el poder de los anteriores órganos falangistas a los nuevos democráticos de manera legal, instaurando nuevas ordenanzas y todo de un modo progresivo pero dando pasos firmes y seguros.

Sin embargo, en esos momentos, la situación es de mucha incertidumbre. Las fuerzas españolas en el Sáhara esperan orden para defender el territorio y se preparan para entrar en combate. Nadie sabe qué hacer. El príncipe cree en ese momento, como todos, que la guerra es inevitable y será él quién tenga el papel detestable de declararla.

Los médicos que atienden a Franco tienen mucho miedo a que se tergiverse lo que ellos dicen sobre el estado de salud del generalísimo o que se les acuse de no atenderle como es debido por lo que firman ante notario y en secreto un documento en el que narran todo lo que acontece en torno a la agonía del dictador, un verdadero vía crucis que comienza realmente el día dos de noviembre, cuando Franco sufre una hemorragia incontenible (los médicos dirían más tarde que sangraba más de lo que les daba tiempo a transfundir).

El cirujano Juan Abarca, testigo de la agonía de Franco recuerda que el procedimiento que siguieron desde un principio dejó mucho que desear. Probablemente por la importancia del paciente y el miedo a que algo saliera mal lo que motivó que las cosas se hicieran aprisa y corriendo y sin meditarlas lo suficiente: había que buscar soluciones inmediatas antes de que se pensara que no sabían qué hacer o que pretendían matar al generalísimo o a saber que podían pensar los jerarcas del Régimen; el miedo en el equipo médico era palpable.

Ante la urgencia del momento, deciden operar a Franco en el Pardo para lo que acondicionan de mala manera un cuartucho que servía como dependencia para la guardia del palacio y que llevaba cerrado varios años, pero se produce una escena inaudita: la habitación de Franco y el pasillo contiguo así como la escalera no permiten que sea trasladado en camilla ya que son estrechos por lo que se lleva al dictador en una sábana empapado en sangre y completamente desnudo. Francisco Franco, vencedor de la Guerra Civil española, caudillo de España y capitán general de sus ejércitos, conducido como si fuera un mendigo al que hayan encontrado tirado en la calle desangrado y operado de cualquier manera como solución de urgencia.

En vez de practicar una resección total del hígado dañado de Franco, o sea, su extirpación, se le practica la resección de una tercera parte del órgano defectuoso, concretamente lo que se cree está dañado cuando el manual recomendaba en esos casos extraer todo el órgano con lo que se hubiera extirpado el mal del todo y Franco hubiera vivido con casi toda seguridad, desorientando a todos incluido a Hassán II que esperaba ansioso su muerte. Pero el destino y la Historia son así.

Tal vez Franco debía morir entonces porque de haber sobrevivido es más que probable que hubiera ordenado que el Sáhara se defendiera militarmente y la declaración de guerra a Marruecos, conflicto que con casi toda seguridad hubiera ganado España pero con un saldo de muertos importante, sobre todo civiles marroquíes que hubieran caído en la marcha verde hacia el Sáhara (el rey de Marruecos demostró que su súbditos no le importaban lo más mínimo cuando les comunicó a las autoridades españolas que calculaba que morirían 30.000 marroquíes de la marcha verde y que sería la excusa que necesitaban para entrar en guerra con España). El conflicto le hubiera pasado factura a España pero también pudiera haber reforzado al Régimen al salir victorioso de la guerra dando una imagen de poder ante el Mundo con lo que la Historia de España hubiera sido distinta. La transición política se habría retrasado, los poderes del Movimiento hubieran tramado para encontrar un mejor sustituto que don Juan Carlos, alguien que mantuviera vivo el espíritu franquista.

O era tal el miedo que se le tenía al carisma de Franco y a su aparato represor que el rey lo hubiera sido de todos modos pero sabemos que el marqués de Villaverde quería a su hija emparentada con la realeza (se casó con Alfonso de Borbón, primo del rey) y por lo tanto, con un generalísimo todavía vivo, el marqués hubiera tenido tiempo suficiente para que Franco cambiara su testamento y dejara al frente del Estado a su yerno.

Personalmente creo que don Juan Carlos hubiera sido proclamado rey de todas maneras pero más tarde y todo hubiese sido como ha ocurrido pero en una época más tardía. Ahora bien, imaginemos por un momento que Franco no muere en 1975; ¿qué hubiera pasado con Hassán II? El ejército español invadiendo Marruecos en momentos de crisis energética y por lo tanto con un Sáhara convertido en Comunidad Autónoma española como posteriormente lo serían Andalucía, Cataluña, Aragón, etc. y un protectorado en Marruecos como lo tuvo España en los años 40. Las empresas españolas se hubieran hecho con los enormes recursos naturales saharauis y España se habría convertido en una gran potencia en todos los aspectos.

Pero nada de lo anterior ocurrió por que el destino no lo vio prudente. La época imperialista española había pasado hacía tiempo y don Juan Carlos estaba llamado a superar una dura prueba: la transición española de la segunda mitad de los 70 y primeros años 80. Franco, por lo tanto, tenía que morir.

¿Pretendo decir que alguien tramó para que Franco muriera? Con los datos que tenemos en nuestro poder no se puede afirmar ni negar, lo que sí está claro es que se le mantuvo agonizando en lo que ya resultaba una crueldad incluso para un dictador y el marqués de Villaverde tuvo mucho que ver en su horrible agonía. Se cuenta que el marqués era un hombre muy ambicioso y probablemente esperaba algún trato de favor por parte del rey pues cada vez se veía más claro que el Régimen iba a desaparecer con Franco, pero éste no terminaba de morir.

El general siempre gozó de un envidiable estado de salud, incluso en sus últimos días. La madrugada de la operación en El Pardo, la luz se fue y tuvieron que despertar de urgencia al electricista del pueblo para que solucionara la avería. Además el suelo del improvisado quirófano estaba mojado por lo que los cables chisporroteaban y se mantenía iluminada la operación de vientre abierto con linternas. Aún así, Franco sobrevivió a las tres horas de intervención.

El cinco de noviembre, Franco entra en crisis de nuevo pero en esta ocasión es trasladado al Hospital de la Paz. El traslado en ambulancia es peligroso pero Franco llega vivo. Pareciera que nada ni nadie pudiera con este soldado que se resiste a morir.

El 19 de noviembre, después de dos largas semanas de agonía sin fin, se produce otro hecho que ha dado mucho que hablar y que sostienen los partidarios de la conspiración o complot para acabar de una vez con el dictador y hacer posible el cambio de Régimen.

Tanto el presidente de las Cortes como el del Consejo del Reino, los dos más altos cargos del Movimiento junto al del presidente del Gobierno que ostenta Arias Navarro, verán prorrogados sus mandatos por seis años más si Franco sobrevive ya que el 26 de noviembre expira el mandato de los dos mandatarios franquistas que esperan sea renovado como ocurrió con Arias un año antes, confirmado en su puesto por el mismo Franco.

En un ascensor del Hospital el rey le dice al marqués de Villaverde que la situación es insostenible. Éste decide echar a todos los médicos de la planta, solo queda la guardia personal de Franco y casualmente el dictador moriría a las pocas horas. Nos encontramos ya en el día 19 de noviembre. Según el único superviviente que queda del equipo forense que trató a Franco ya cadáver, el doctor Piga, el 20 de octubre, cuando aún Franco no ha sufrido las crisis que le llevarían a las intervenciones quirúrgicas posteriores, recibe la visita de uno de los médicos del jefe del Estado quién le insta a tenerlo todo preparado para amortajar al general cuando muera. El día 19, por la noche, recibe la llamada que durante todo noviembre estuvo esperando y cuando llega al Hospital no encuentra a ningún médico. Posteriormente, una vez terminado su trabajo, tanto él como sus colegas forenses son acompañados por el jefe de la guardia de Franco. En el comunicado oficial se diría que Franco murió a las 05:25 cuando realmente lo hizo en torno a las once de la noche anterior.

El rey tenía vía libre para hacerse con el poder y nombrar a hombres de su confianza para dirigir los designios del País y así fue de hecho, nombrando a su mentor, Torcuato Fernández Miranda, considerado uno de los artífices de la transición, para ejercer los dos cargos y un año después Adolfo Suárez sería nombrado por el rey como presidente del Gobierno a pesar de que Arias Navarro había renovado su cargo por orden de Franco hasta 1979, pero Arias no entraba en los planes del rey: enterrar el anterior Régimen con su fundador y eliminar de la vida política a los franquistas que aún quedaban. Había terminado la era de Francisco Franco Bahamonde, caudillo de un grupo de españoles; comenzaba la de Juan Carlos I de Borbón y Borbón, soberano de todos los españoles.

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Alfonso Estévez

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Adolfo Suárez

Es por lo tanto un alto funcionario del Estado franquista aunque no del franquismo. Suárez es un hombre de ideas progresistas pero moderadas. No comulga con el socialismo pero sí defiende un sistema democrático. Sin embargo, no es momento de enfrentamientos sino de seguir ascendiendo para poder contribuir desde arriba a la modernización de España.

Suárez consigue ocupar los sillones de los jefes que ha llegado a tener en el pasado. Primero el del director general de Radiotelevisión española, casa en la que trabajó durante años y en 1975 se le nombra Vicesecretario General del Movimiento, para el que también había trabajado anteriormente.

Su mentor, Fernando Herrero Tejedor, Secretario General del Movimiento, le ha protegido siempre y aupado a lo más alto del Régimen. La relación entre ambos comenzó cuando Herrero Tejedor fue nombrado Gobernador Civil de Ávila, donde conoció a Suárez, nombrándole su secretario personal. A partir de ahí su vínculo creció y ya no se separarían nunca. Tanto él como Suárez consideraban que el futuro de España era el príncipe don Juan Carlos y decidieron aconsejarle y acompañarle en los difíciles momentos que vivió el soberano a la sombra de Franco. Esta defensa a ultranza del príncipe les valió cierta animadversión en los más reacios altos cargos del Régimen franquista que deseaban la continuación del Movimiento a la muerte de Franco. Sin embargo jugó a favor de los tres amigos (don Juan Carlos, Herrero Tejedor y Suárez) el que Franco gozaba de buena salud, era un hombre enérgico y no se planteó nadie la sucesión ni mucho menos llevarle la contraria a Franco que ya había decidido en 1969 que el príncipe le sucedería a título de Rey.

En 1975, uno de los tres personajes, Herrero Tejedor, muere en accidente de tráfico. Se trata de un duro golpe para Suárez que le apreciaba sinceramente. Sin embargo, Adolfo Suárez es nombrado Secretario General del Movimiento con el rango de Ministro ya con don Juan Carlos como rey de España quién no duda en proponerle participar en el plan de desmantelar el aparato franquista pero desde la legalidad para evitar así una contienda civil. Todo se haría de modo progresivo dando pasos lentos pero firmes y seguros. Se trataba de algo sumamente arriesgado que podía costarles a ambos sus respectivos puestos si llegaban a enterarse los altos responsables del Movimiento heredero de Franco y que aún mantiene todo su poder aunque bastante desprestigiado por la pérdida del Sáhara Occidental y los fusilamientos de cinco terroristas un año antes; la imagen de España está muy tocada y nadie sabe a ciencia cierta que esperar del joven monarca que por aquel entonces tenía tan solo 38 años y Suárez, 44. La amistad entre ambos se acrecienta a medida que el plan del Rey avanza.

Adolfo Suárez forma un primer gobierno con falangistas, socialdemócratas, liberales, democristianos y militares para por fin convocar las primeras elecciones libres en las que la Unión de Centro Democrático ganaría pero sin mayoría absoluta, de hecho necesitaba 176 escaños y le faltarían para alcanzar esa cifra diez escaños, lo que le supuso gobernar con mucha dificultad pero consigue que se apruebe la Constitución española que sigue en vigor desde entonces. Para evitar que se pensara que el Gobierno de Suárez era una reminiscencia franquista, el presidente accedió a que la Carta Magna fuera redactada por el Congreso de los Diputados que ya era multipartidista.

Suárez legaliza los partidos de izquierda, demostrando con ello que va en serio con respecto a la apertura de España al exterior y el deseo sincero de que la monarquía sea parlamentaria, no absoluta. El rey le apoya en todo momento y juntos afrontan momentos delicados.

El terrorismo está matando de un modo despiadado. Las principales organizaciones son ETA, FRAP y GRAPO, todas ellas de izquierda radical y la primera además es separatista. FRAP estaba en las últimas desde que tres de sus miembros fueron fusilados por Franco en septiembre de 1975 pero el GRAPO y ETA sí llevaban a cabo una importante actividad. Solo en 1979, los GRAPO habían asesinado a 31 personas, ocho de ellas en una cafetería. Por su parte, ETA mató a 69 personas entre 1976 y 1979. A pesar de que la represión franquista casi acaba con estos grupos, en vez de agradecer la llegada de la democracia y la amnistía a muchos de sus presos, sendas organizaciones, especialmente ETA, deciden acometer contra el Estado una guerra de desgaste, aprovechando su debilidad en momentos de transición para conseguir así sus objetivos. Suárez y el Rey están defraudados y muy preocupados pues saben que los militares no soportarán más una situación como esa a la que no están acostumbrados. Entre 1970 y 1975 ETA solo ha matado a diez personas pero sus comandos han sido muchos de ellos desarticulados, encarcelados la mayoría de sus activistas e incluso fusilados algunos junto a miembros del FRAP, organización con la que el Franquismo prácticamente acabó.

Ahora los militares (entonces el Cuerpo de Policía era de naturaleza militar como la Guardia Civil) están sufriendo muchas bajas y el Gobierno se dedica a dar amnistías y legalizar formaciones políticas como Herri Batasuna y otras separatistas que incluso confluyen a las elecciones en 1977 y 1979. Para los cuadros de mando de las Fuerzas Armadas, muy influenciados aún por el anterior Régimen, es algo inaudito.

En las elecciones generales de 1979, con la Constitución ya aprobada por referéndum popular y libre, la UCD de Adolfo Suárez consigue dos escaños más pero sigue siendo insuficiente para gobernar cómodamente puesto que su formación es una coalición con serios enfrentamientos internos y unirse a otros partidos políticos resultaba imposible ya que eran muy distintos a la Unión de Centro de Suárez.

Entre 1980 y 1981 ETA mata a 142 personas, la mayoría militares, guardias civiles o policías. Corren rumores de golpe de Estado si no se encuentra pronto una solución a la cuestión terrorista.

En enero de 1981, Suárez dimite ante la moción de censura presentada por los socialistas, la otra gran fuerza política en el Parlamento, el fracaso de la política regionalista y el terrorismo que no cesa. El partido esta desunido y no apoya a Suárez que se ve sólo. Ante tal expectativa y considerando que tal vez sea él quién perjudica más que beneficiar a su partido y a la consiguiente estabilidad de España, toma una decisión valorada por unos como cobarde y por otros como muy valiente: dimite de su cargo de presidente del Gobierno, pasando el vicepresidente Calvo Sotelo a llevar las riendas hasta la victoria socialista de 1982.

El golpe de Estado de 1981 es el espaldarazo que el Rey necesitaba de parte de su pueblo que comprueba con orgullo como el soberano conduce la situación. Sin embargo en la retina de todos queda la semblanza con que afrontó el golpe Suárez, uno de los pocos parlamentarios que no se escondió en su estrado con el tiroteo al techo de los guardias civiles que acompañaban a Tejero. Sin embargo Suárez queda relegado a un segundo plano pues los votantes consideran que ya no es necesario y que la UCD es más un conjunto de formaciones dispares y desunidas más preocupadas por mantenerse en el poder que por encontrarle solución a los graves problemas del País. El desempleo creciente, la crisis económica que hacía que el capital neto español descendiera una media del 2,5 % anual, el terrorismo de ETA que alcanzó su máximo riesgo en 1982 con 92 asesinatos, las Autonomías españolas que pareciera que quisieran desmembrar a España ya que no terminaban de regularizarse, etc. hicieron que los españoles desearan como nunca antes un cambio radical en la política del País y votaron en masa a los socialistas dirigidos por el joven Felipe González que les traía una imagen fresca y la esperanza de un futuro más dinámico y mejor en todos los aspectos. Sobre todo los obreros consideraban que los socialistas disminuirían el paro laboral ya que por algo era el Partido Socialista Obrero Español.

En las elecciones generales de 1982, Suárez, con el título de duque concedido por su amigo íntimo, el Rey, con el que ha compartido tantos momentos difíciles, vuelve a la escena política con un nuevo partido, el Centro Democrático y Social (CDS) que solo conseguiría dos escaños; su anterior partido, la UCD, consigue once, menos incluso que Convergència y Unió. Se debe tener en cuenta que Fraga había unido en una sola formación a dos partidos, Alianza Popular y el Partido Demócrata Popular, coalición a la que se uniría después la Unión Liberal. Muchos de sus miembros habían militado en UCD y consiguieron con las nuevas siglas 107 escaños. Pero los socialistas arrasaron, consiguiendo la más amplia mayoría parlamentaria de la Historia política española: 202 escaños.

El momento político de Suárez, en esa nueva etapa con la transición ya superada hacía años, fueron las elecciones de 1986 en las que consiguió 19 escaños, para bajar a 14 en las elecciones de 1989. De nuevo hubo cierta crisis interna en el partido y Suárez abandonó definitivamente la política en 1991, a la edad de 59 años. El CDS, sin él al frente, no conseguiría representación ninguna en las elecciones de 1993, desapareciendo como partido político a favor del nuevo Partido Popular, de José María Aznar que conseguía 141 escaños a tan solo 18 de los socialistas.

Muchos le acusaron de huir siempre que los problemas acucian pero nada más lejos de la realidad. Suárez es un hombre valiente como pocos. Lo demostró sobradamente durante la transición. Es también un ser humano excepcional que tiene un alto sentido de la responsabilidad, razón por la que prefirió dimitir en 1981 considerando que él era el motivo de crispación en su partido y teniendo en cuenta que España necesitaba estabilidad no podía permitir que el partido en el poder se dirimiera en disputas internas. Dimitiendo él ya no había razones para seguir discutiendo y podían dedicarse a encontrar soluciones a los problemas acuciantes de España.

La razón por la que se retiró en 1991 fue que su esposa e hija estaban enfermas de cáncer y decidió volcarse en las mismas en cuerpo y alma. Primero con su esposa que de todos modos murió, en 2001, lo que le supuso uno de los peores golpes de su vida y poco después su hija mayor, en 2004, con lo que Suárez estaba literalmente hundido. Para colmo de males a su otra hija se le detecta también el horrible mal. Además él acaba padeciendo la terrible enfermedad de alzheimer con lo que va perdiendo la memoria progresivamente, no recordando en la actualidad quién fue, ni siquiera a sus seres queridos.

En 1996 se le concede el importante premio internacional “Príncipe de Asturias” por su contribución a la transición española de la que sin duda fue el principal artífice.

Resultó especialmente emotiva la entrega del toisón de oro en 2008 por parte del Rey que quiso entregarle el monarca en persona. Cuando el Rey le preguntó a Suárez, con 75 años de edad y el Rey 70, dos viejos amigos que se reencontraban, si sabía quién era, Suárez le contestó que debía ser alguien que le apreciaba mucho por lo cariñoso que se mostraba con él.

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La batalla de Kadesh

Tanto en Egipto como en Hatti se vivía un renacimiento militar y artístico. Los dos monarcas están comprometidos con la expansión de sus respectivos reinos. Por otro lado, Asiria se ha fortalecido de nuevo, conquistando lo que quedaba de Mitanni y alejando su frontera babilonia. Adad-Nirari, soberano asirio, se dirige a Muwattali como hermano, como si fuera un gran rey como él, lo que enfada bastante al monarca hitita, pero a éste le preocupa más la influencia egipcia en el corredor sirio-palestino, así que la alianza con los asirios puede ser beneficiosa.

Ramsés es consciente del peligro de una gran alianza contra Egipto pero se cree invencible. Su ejército ha sido renovado. Organizó cuatro divisiones, cada una encomendada a un poderoso dios, llevando su nombre: Amón, Seth, Ra y Ptah. Además entró en negociaciones con Amurru y éstos decidieron acompañarle en su aventura contra Hatti, la cual mantenía su poder en la zona.

El ejército de Ramsés era enorme, formado por 20.000 soldados, divididos en cuatro divisiones de 5.000 soldados cada una. La división Amón, con el faraón, al frente; muy cerca, la división Rá y en la retaguardia las otras dos divisiones. Pero los hititas han formado una alianza temible que les consigue 40.000 soldados y 3.500 carros de combate siendo legendaria su destreza a caballo.

Los egipcios tardaron un mes en llegar a Kadesh. Sus fuerzas estaban agotadas. Se les ha obligado a un ritmo de marcha rápida. Sin embargo, no encuentran al enemigo. Unos soldados hititas son hechos prisioneros, se piensa que son espías y que seguían de cerca los pasos egipcios desde su salida para ir informando a Muttawali del avance de Ramsés. En el interrogatorio, los hititas informan de que Muwattali y su ejército, ante la espectacularidad de las fuerzas egipcias, se han retirado. Ramsés entonces decide avanzar y cruza el río Orontes. Sus generales le avisan de la conveniencia de que el ejército siga unido pero él es impetuoso y acude a Kadesh con dos divisiones.

Al otro lado del río el ejército hitita ha conseguido refugiarse de tal modo que pasa desapercibido para la división Amón de Ramsés, la cual es atacada por sorpresa aunque la que se lleva la peor parte es la división Rá, que resulta prácticamente exterminada. El faraón teme morir en la batalla y envía a emisarios para que avisen a sus otras dos divisiones y aceleren la marcha.

Ramsés consigue escapar pues los hititas, muy crecidos ante la catástrofe egipcia, deciden robarles todo lo de valor que portan en vez de reorganizarse para esperar así a las otras dos divisiones egipcias; la ocasión aprovechada por el faraón para huir.

Ramsés no podía volver a Egipto derrotado por lo que elaboró un poema conocido como “Poema de Pentaur” en el que anuncia su victoria a todos sus súbditos.

Por su parte, Muwattali, que podía haber vencido totalmente a Ramsés e incluso haberle matado, creando desconcierto en las filas egipcias, no rentabilizó su victoria, regresando a su reino aunque dejando claro quién mandaba desde ese momento en Siria. Pero antes de retirarse, Muwattali tenía algo que hacer; eliminó a Bentesina, el señor de los amorreos que se había puesto del lado de Ramsés y en su lugar puso a Sabili, como rey vasallo.

Aún así, ambos soberanos firmaron un tratado de paz, el Tratado de Kadesh, por el que se comprometían a no seguir batallando entre ellos ya que las áreas de influencia de unos y otros ya estaban definidas

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Objetivo: matar a Franco

El complot de los cabos es posible que hubiera salido bien de no ser por un soldado que atemorizado ante la magnitud de lo que se disponían a hacer y horrorizado por si salía mal lo que supondría un consejo de guerra y la muerte, decidió comunicárselo al jefe del regimiento quién, alarmado, movilizó a la guardia de seguridad del acuartelamiento que llevaba a cabo su turno en ese momento y se produjo la detención de los 50 implicados.

De haber matado a Franco ese mismo día, evidentemente la Historia de España hubiese sido muy distinta, con casi toda seguridad ya que sin el apoyo del ejército español de Marruecos, comandado por el general Francisco Franco, la guerra o no se hubiera librado o se habría vuelto del lado republicano y desde luego hubiera durado menos.

La suerte corrida finalmente por los cabos Veintemillas y otros fue la pena capital si bien algunos serían asesinados con total impunidad por la Falange.

También en 1936, el agente doble Philby participaría en un plan para atentar contra el general utilizando a un anarquista llamado Justo Bueno, que con una cámara fotográfica donde llevaba escondida una pistola acabaría con la vida de Franco pero la entrevista, concedida a Philby para The Times, que daría lugar al desenlace no se realizó por lo que el atentado se frustró. Philby trabajaba para la Unión Soviética como espía en España utilizando como cobertura su profesión de periodista occidental.

Desde 1944, monárquicos y anarquistas se reúnen en repetidas ocasiones para planear matar a Franco ya que los primeros temen que el general no quiera devolver a España la monarquía y los segundos porque han luchado contra él en la guerra. Tan extraña pareja de corrientes políticas tan dispares se une para acabar con el jefe del Estado fascista nacido de la Guerra Civil española.

En 1947, en un viaje de Franco a Barcelona, un activista de la resistencia estuvo a punto de matar al generalísimo, como era conocido el dictador, a su paso por el monumento a Colón pero en el mismo lugar había niños que esperaban la llegada de Franco por lo que no activó la bomba que tenía preparada.

En 1948, una avioneta salía del sur de Francia con destino San Sebastián con el objetivo de matar a Franco que pasaba sus vacaciones en la localidad vasca. Llevaban 25 kgs. de explosivos que pensaban tirar sobre el barco del dictador pero cuando se encontraban cerca se asustaron ante la posibilidad de que un caza les alcanzara y desistieron de su intento; llegaron a sobrevolar a Franco pero se asustaron en el último momento.

Sería en 1962 cuando se planificaría por primera vez un atentado a Franco con la participación de ETA. La idea era minar la carretera por la que se llegaba a la residencia de Franco en Ayete, en San Sebastián.

ETA se encargaría de los explosivos y las armas así como de la logística pero quienes llevarían a cabo el atentado sería la organización “Defensa Interior” (DI), de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT).

Desde Madrid se enviarían mensajes cifrados para alertar a los comandos de la salida del general hacia Galicia ya que presidiría allí una serie de actos antes de dirigirse a Guipúzcoa.

ETA fue creada por Julen Madariaga, entre otros, diez años antes pero no sería hasta 1961 cuando se darían a conocer con el atentado contra un tren en que voluntarios franquistas se dirigían a San Sebastián con motivo del 18 de julio.

Por su parte, Defensa Interior, también conocida como el “submarino” es el ala dura de la CNT, aunque participa en el proyecto la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias y es creada en 1961 con el único objetivo de acabar con la vida de Franco

En mayo de 1962 se produce la histórica primera asamblea de ETA donde se proclama el MLNV, el Movimiento de Liberación Nacional Vasco que pervive desde entonces aunque la organización ETA ha pasado por distintas etapas.

Cuando la CNT y su brazo armado, Defensa Interior, les piden ayuda para atentar contra Franco no lo dudan y se ponen manos a la obra.

Las medidas de seguridad en torno a Franco incluye no comunicar nunca sus planes con antelación, nadie sabe con certeza lo que Franco se dispone a hacer o a donde irá. El comando que espera en Ayete se impacienta puesto que el general permanece en Galicia.

El 17 de agosto, Carmen Polo, esposa de Franco se dirige al palacio de Ayete pero el comando decide que ella no es objetivo por lo que no explosiona la carga que tienen dispuesta. El jefe del Estado llega a San Sebastián en su yate, el Azor, con lo que no contaba el comando cuyos miembros acaban discutiendo la acción que llevar a cabo, su enlace que les informaba de los movimientos del dictador acaba desorientado al perder de vista a Franco y la comunicación con sus contactos en Madrid, rota. Deciden abortar la misión.

DI planea un nuevo atentado, esta vez en Madrid, en 1963. El 29 de julio colocaron una bomba en la sede del Sindicato Vertical (organismo franquista para controlar a los obreros y regularizar las relaciones entre ellos y los patronos) y otra en la Dirección General de Seguridad. El mecanismo que haría explosionar las bombas se accionó antes de lo previsto y murieron veinte personas, razón por la que serían detenidos, juzgados y condenados a muerte los anarquistas Francisco Granado y Joaquín Delgado aunque realmente quién lo organizó todo fue Octavio Alberola, jefe de “Defensa Interior”.

¿Era Franco un ser tocado por la gracia divina por lo que nunca pudo ser alcanzado en ningún atentado, como decían sus partidarios? Para nada, sencillamente era muy cauto, por lo que extremaba sus medidas de seguridad y además supo rodearse de un buen servicio de espionaje. Pero la verdad es que la mayoría de las veces pudo más el temor de quienes consiguieron tenerle a tiro (como ocurrió en Las Canarias justo antes de salir hacia Tánger) a lo que pudiera pasarles a ellos si les cogían que la suerte del general.

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La primera vuelta al Mundo

En la nave “Concepción”, se enrola como maestre de navegación Juan Sebastián Elcano, amigo de Magallanes, a quién conoció en Sevilla un año antes. Juntos idean dar la vuelta al Mundo para evitar los mares portugueses aunque Fernando ya tenía muy maduro el proyecto. Presentan la idea al joven emperador Carlos que acepta entusiasmado a sabiendas de que el rey de Portugal se había negado a respaldar la aventura. Fernando de Magallanes sabe que con Elcano la empresa tiene muchas posibilidades de salir bien. Elcano tiene cinco años menos que Magallanes pero su experiencia es legendaria: participó con el cardenal Cisneros en la expedición a la ciudad de Árgel y posteriormente lucharía junto a Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán, en Italia.

Primera escala: Islas Canarias. Desde aquí y pasando por Cabo Verde y Sierra Leona, atraviesan el Océano para llegar tres meses después de su salida de España a la actual Río de Janeiro.

Llegan a Río de la Plata, descubierto cuatro años atrás y una vez en Bahía de San Julián buscan el paso que les permita acceder al Mar del Sur, descubierto por Vasco Núñez de Balboa en 1513, pero el mal tiempo les obliga a esperar a la primavera para reemprender la marcha. Durante este período, Elcano explora la Patagonia.

Pero los víveres escasean y gran parte de la tripulación piensa que la aventura debe terminar pues corren el riesgo de perecer todos. El capitán de la nave “Concepción” encabeza un motín contra Magallanes. Se le une Juan de Cartagena, molesto por la decisión de Magallanes de revelarle del mando de la “San Antonio”. Elcano ayuda a su amigo a sofocar la rebelión. De las cinco naves, los rebeldes amotinaron a tres pero Fernando de Magallanes y Elcano controlaron la situación, condenando el primero a muerte a Quesada y abandonando a su suerte a Juan de Cartagena en la costa.

Elcano comienza a ver a Magallanes como alguien demasiado estricto o sin capacidad de llevar a buen puerto la empresa que iniciaron meses atrás.

Cuando llegan al Estrecho, el laberinto de islas y lo caótico de la meteorología casi hunde la flota. Cuando por fin salen de aquel infierno, transcurren tres meses hasta llegar a las Islas Molucas, sin tempestades, por lo que rebautizan aquel enorme mar como Océano Pacífico.

El trayecto es muy duro, apenas sobreviven comiendo ratas, masticando cuero y bebiendo agua estancada debido a lo cual la tripulación acaba diezmada por el escorbuto.

Una nueva rebelión, esta vez encabezada por Elcano, es de nuevo sofocada por Magallanes no sin dificultad ya que Elcano es un hombre de gran carisma. Sin embargo, el capitán de la flota sabe que no llegará a ningún sitio si condena a muerte a Elcano o le abandona en alguna isla. Le necesita para regresar a España ya que su experiencia militar es crucial para salir airosos de los combates con los indígenas.

Por fin ven tierra, una isla en la que se abastecen de víveres y descansan, siendo recompensados con presentes de todo tipo por las tribus del lugar. Había transcurrido año y medio desde que zarparan de España, donde ya se habían olvidado de ellos, pensando que les había alcanzado la muerte en algún paraje lejano. Sus familias ya les daban por desaparecidos.

No todas las tribus eran pacíficas. Una de ellas, en la isla de Mactán, lucha contra la tripulación diezmada de lo que queda de la flota, muriendo en el combate el propio Magallanes.

Los capitanes de las distintas naves pugnan por dirigir la flota. Elcano reacciona y con otros dos destacados miembros españoles de la tripulación denuncia a los mandos portugueses por haberse compinchado para no perjudicar a Portugal, acusándoles de espías y de alejar a la flota de su objetivo primero: las Islas Molucas, con la intención de evitar que España se apoderara de la ruta de las especias, hasta ese momento controlada por el Imperio portugués.

Elcano toma el mando.

En Borneo instalan un almacén y prosiguen poco después por rutas portuguesas pero procurando no ser sorprendidos por las naves lusas, llegando al Cabo de Buena Esperanza el 19 de mayo de 1522.

De la increíble aventura de Magallanes solo continúan a estas alturas los navíos “Victoria” y “Trinidad”, ésta última por una ruta diferente. Por fin llegan a España en julio de 1522, casi dos años después de zarpar. Quiénes les ven no dan crédito y mucho menos cuando tres años después aparece la nave “Trinidad”. Ni sus compañeros daban un mísero maravedí siquiera por ellos, pero también sobrevivieron, viviendo su propia aventura. De los 55 marinos con que contaba la tripulación de la “Trinidad” solo regresaron cuatro a España, seis años después de salir de su tierra. El resto de la flota se había perdido por el camino o perecido: tres naves y 216 muertos por los combates con los nativos, el hambre o la enfermedad; algunos amotinados fueron condenados a muerte.

En el homenaje recibido por Elcano se le concedió un escudo de armas y se le regaló un globo terráqueo en el que figuraba la inscripción Primus circumdedisti me pero la tan ansiada pensión prometida por el emperador no llegaba.

Tres años después de la epopeya de Magallanes, Juan Sebastián Elcano zarpa a otra aventura, pues necesita dinero aunque también es lobo de mar. Esta vez embarca con García Yofre de Loaisa, rumbo de nuevo a Las Molucas, donde habían observado la riqueza de especias y víveres que podían ser explotados comercialmente, compitiendo con Portugal. Interesaba hacer posesión de esas tierras antes de que lo hicieran los portugueses que ya se habían hecho dueños del Océano Índico. Navegar sin ser vistos por los portugueses era ya de por sí una aventura.

Elcano reviviría lo ocurrido en la expedición de Magallanes cuando llegaron al Estrecho con el nombre de éste, pues la tripulación, asustada, a pesar de que Elcano avisó de que en ese lugar el tiempo era infernal por lo que debían prepararse para lo peor, a pesar de esta advertencia, la tripulación temió perecer y se rebeló matando al capitán. Lo cierto es que pasaron por el peor de los tres grandes Cabos, el de Hornos (que no sería bautizado con ese nombre hasta 1616) y Elcano se puso por segunda vez al frente de una flota, capitaneando la nave “Santa María de la Victoria”, circunnavegando el Mundo pero en esta ocasión murió él también antes de llegar a las Islas Molucas.

Desde entonces es recordado como uno de los más grandes marinos de la Historia náutica mundial.

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al-Andalus, superpotencia tecnológica

Imaginemos a los embajadores de los reyes de León entrando en el salón noble de la ciudad-palacio de Medina Azahara. León era el Estado más poderoso de los cristianos peninsulares en el año 1000. En la mentalidad leonesa, la idea de poder reconquistar todo el territorio hispano era una objetivo posible, pero cuando se adentraban en los territorios del Califato de Córdoba y observaban su esplendor, sus campos, todos labrados con plantas y árboles que jamás habían visto antes, comparándolo con el sombrío León, dudaban de que su meta fuera alcanzada alguna vez.

En al-Andalus existían los observatorios astronómicos que permitieron hacer esferas armilares, representaciones gráficas del Universo y astrolabios con los que navegar de modo más seguro, un instrumento que en Europa no se generalizaría hasta el siglo XII pero que los árabes utilizaban desde un principio; concretamente, los marinos andalusíes lo llevaban en sus barcos como una herramienta más, desconocida en el siglo VIII por los navegantes de los Reinos cristianos del Norte. Se cuenta que Cristóbal Colón aprovechó su estancia en Granada no solo para entrevistarse con los Reyes Católicos sino también para adquirir alguno de los útiles, mapas y técnicas andalusíes de manos de los científicos granadinos.

Por supuesto, el uso de los cuadrantes náuticos y las brújulas era algo normal aunque sobre este último instrumento existen ciertas dudas de si comenzó a atizarse antes en Europa o en Oriente Medio.

Las ampolletas náuticas sirven para medir el tiempo a bordo de un barco así como los nocturbios, durante la noche, observando la posición de la estrella polar.

En al-Andalus se desarrollaron las tablas de declinación y las tablas astronómicas, indispensables para determinar la latitud. En este campo destacó el gran al-Zarqali, del que se harían eco los cronistas cristianos posteriores gracias sobre todo a la elaboración de las tablas toledanas, las tablas astronómicas más importantes de la Edad Media en Europa e ideó la azalea, un instrumento que permitía ser usado para la navegación cuando el astrolabio era inútil (lugares donde no hubiera una lámina diseñada con la latitud del lugar). También desarrollaría los almanaques y los ecuatorios, instrumentos que reproducían a escala los movimientos de los planetas, basándose en los modelos de Ptolomeo.

El triquetum que determinaba la posición de los astros y el torquetum que estimaba sus coordenadas, los calculadores esféricos y los sexagenarium más otros avances que heredaron los españoles y portugueses les dieron a éstos el dominio de los mares durante 200 años.

Para medir el tiempo, los relojes de sol eran inútiles durante la noche, claro está, por lo que los árabes utilizaban los ingeniosos relojes de agua o clepsidras, inventados por los griegos, cientos de años atrás pero de lo que los europeos apenas sabían nada y eso que también fueron utilizados por los romanos.

Los médicos andalusíes eran considerados los mejores de Europa en la Edad Media por sus avanzados conocimientos en anatomía y en farmacopea. Consiguieron crear flores azules mediante esquejes y cruces pues conocían el poder relajante de los colores claros, en concreto del azul y las propiedades de los demás colores. Además eran maestros de la conservación de la belleza con sus cremas a base de varias plantas para aplicarlas al rostro. Abu Marwan Ibn Sur describió los tumores intestinales y escribió “Kitab al-Taysir”, una guía para el cuidado de la salud en general.

Los ingenieros supieron explotar los recursos naturales construyendo norias gigantes que seguirían siendo utilizadas por los cristianos durante siglos.

La arquitectura llegó a cotas casi mágicas con un alto dominio de la geometría, lo que puede comprobarse hoy en día en el complejo monumental de La Alhambra y el Generalife con sus alicatados y atauriques o en la espectacular Mezquita de Córdoba.

El sensacional filósofo y médico Ibn Rushd o Averroes, el increíble cirujano Abulcasis o el genial matemático y astrónomo Maslama al Mayriti hicieron de al-Andalus el referente europeo de la ciencia y la cultura; solo rivalizaba con Córdoba, en ese sentido, Bagdad.

Aún hoy observamos como la quinta parte de los vocablos castellanos son una adaptación a nuestra lengua de palabras árabes que servían para nombrar instrumentos o útiles habituales de la vida andalusí.

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