Mundo Antiguo

La herencia doria

En principio se piensa que eran la capital más importante de los territorios dorios, aquel pueblo invasor que derrotó a los aqueos y que se consideraban descendientes del mismísimo Heracles. Algunos aqueos desorientados parece que no se dieron cuenta de que enfrentarse a los dorios era poco menos que un suicidio por lo que los que sobrevivieron lo hicieron como los esclavos conocidos como ilotas.

Las tres tribus míticas dorias, los pánfilos, los dimanes y los hileos, que algunos autores consideran en todo caso predóricas creyendo que lo realmente dórico se originó ya en sus establecimientos fijos griegos, procedían del Épiro y acabaron por situarse definitivamente en la Península del Peloponeso, algunos en las Cícladas e incluso en Asia Menor (probablemente los persas, en su expansión por la actual Turquía, ya tuvieron algún encuentro con ellos que les indicara a que se enfrentarían si decidían invadir Grecia); estamos en el siglo XII a.C.

La novedad más importante que introducía este pueblo es el hierro por lo que sus armas resultaban temibles a los griegos que aún combatían con el bronce.

Esparta era una ciudad singular entre las polis griegas que rivalizaba con Atenas, de hecho es legendario el enfrentamiento entre ambas ciudades. Lo que hacía originales a los espartanos era que ellos sí se acercaron a un sistema democrático como pocos lo hicieron, repartiendo la tierra en lotes iguales (realmente tras la reforma de Licurgo ya que no siempre fue así), las decisiones eran populares, aunque siempre con el experto consejo de los ancianos y había dos reyes, lo cual resulta muy curioso, el caso es que uno controlaba al otro.

Es verdad que muchos espartanos eran periecos o ilotas, no gozaban de la ciudadanía ni sus derechos, lo que era común a todas las polis, pero los ciudadanos eran exactamente iguales ante la Ley, aunque los había más ricos y menos pero no se trataba de una sociedad machista, la mujer no estaba relegada al plano doméstico como en otras polis o reinos, sino que compartía para bien o para mal el destino de su marido y de la ciudad. Ciertamente no iban a la guerra, cuidando mientras tanto de sus hijos hasta que éstos, a la temprana edad de siete años, comenzaban su adiestramiento militar considerado uno de los más duros que se recuerdan pero eran sumamente respetadas por sus compañeros. La película 300 es fiel a la realidad histórica con respecto al adiestramiento de los espartanos desde niños pero olvidaros de un Jerjes parecido más a un drag queen que a un rey-dios, a no ser que el concepto “divino” lo veamos en su vertiente gay y por supuesto tampoco eran 300 soldados únicamente sino que les acompañaban casi 5.000 soldados de otras ciudades si bien al final de la batalla de las Termópilas, después de varios días luchando, se marcharon muchos para defender las ciudades griegas puesto que se veía ya claramente que serían derrotados pero aún así seguían acompañando a los 300 hoplitas espartanos otros 1.000 tespios y tebanos.

En el siglo VIII a.C., mucho antes del rey Leónidas y sus 300, los dorios emigraron a la conocida posteriormente como Magna Grecia, en Italia, a quienes socorrería otro descendiente de dorios tiempo después, Pirro, rey de Épiro, con sus famosas victorias pírricas, que quiere decir victorias o éxitos que no saben a mucho en el contexto global en el que se obtienen ya que no suponen un gran avance, no son victorias totales, además de sufrir importantes pérdidas.

Las primeras ciudades helénicas fueron obra de los dorios aunque naturalmente, una vez se fundieron con el resto de pueblos a los que dominaban en Grecia.

Pero una de sus herencias más destacadas, recordadas y visibles todavía hoy son las columnas dóricas: sin basa y un capitel formado por el ábaco, el equino y el collarino.

El enfrentamiento con Atenas viene de siempre ya que los aqueos que escaparon a la invasión doria son los que fundaron Atenas.

Por supuesto no olvido a Corinto, la otra gran ciudad dórica que llegó a ser muy importante en todos los aspectos en la época clásica.

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La Babilonia de Hammurabi

En 1894 a.C., el amorreo Sumu-abum la ocupa e instala en ella su capital desde donde extiende su influencia por todo el sur mesopotámico naciendo la primera dinastía babilónica. Asiria contempla preocupada lo que sucede en el sur. Los asirios son un pueblo guerrero, conquistador y en ese momento dominan la situación en la región, por lo que no pueden permitir que un nuevo poder se instale en el sur. Han de evitarlo a toda costa.

Pero Babilonia crece sin parar hasta que uno de sus reyes, Hammurabi, que gobernó durante nada menos que 42 años, se convierte en el monarca más poderoso de todo el sur de Mesopotamia. Su intención es reinar sobre toda ella para lo que vence en sucesivas campañas a los reyes de Uruk, donde se erigen impresionantes momumentos, Larsa, que había dominado la situación geopolítica durante todo el siglo XIX a.C., Eshnunna, cuya diplomacia era clave para mantener el equilibrio en la región, la riquísima Mari e incluso a la todo poderosa Asiria.

Hammurabi (1792-1750 a.C.)

Sus proezas fueron varias como convertir un reino de tan solo 50 kms. cuadrados en un vasto imperio cuyos territorios incluían zonas extramesopotámicas.

El único rey que puede hacerle frente en ese momento es Rim-Sin de Larsa. Los demás están demasiado debilitados, sobre todo los asirios. Hammurabi lo sabe, su servicio de espionaje es eficaz por lo que decide atacar aunque lo hace con cabeza, poco a poco. Conquista una ciudad, la reorganiza y explota económicamente y una vez fuerte de nuevo conquista otra.

Hammurabi administra el reino en provincias, gobernadas por los shakkanakku o gobernadores, pero resta importancia a las ciudades para instaurar la idea imperial. Babilonia es la ciudad, la capital, el Imperio; todos son babilonios, el resto de ciudades son centros administrativos desde donde se imparte el poder babilónico. Hay controles militares por todas partes y el ejército es profesional. Los salarios eran en especie y en el caso de los altos cargos, también tierras que con el tiempo convertirían en propiedades privadas que se pasarían en herencia.

Mesopotamia se divide en dos zonas de influencia: al sur la Babilonia de Hammurabi y al norte Asiria que renuncia a sus pretensiones en el sur, naciendo entre los dos reinos una relación de respeto-odio que terminaría con la intervención hitita siglos después.

Otra reforma de Hammurabi, tal vez la más conocida, es la organización judicial: los jueces pasan a depender del monarca, no de los templos, los cuales más que centros religiosos y judiciales pasan a ser económicos.

La economía y el comercio son cruciales para el mantenimiento del Imperio por lo que Hammurabi permite que los comerciantes se asocien y sus beneficios solo están limitados por el gravamen impuesto por el rey pero la agricultura se ve profundamente afectada por las continuas guerras y las levas para alistar soldados entre los campesinos.

La herencia más importante de Hammurabi es su famoso código, que avala el mismísimo dios Shamash quién aparece en la escena superior de la estela que se encontró en Susa. Resulta curioso porque es posible que la idea de que los diez mandamientos judíos fueran entregados por Dios a Moisés se tomara de esta imagen en la que Hammurabi recibe de su dios el código legal que impondría a sus súbditos, aunque para ser sinceros, su efectividad no fue demasiada ya que apenas se llevó a la práctica pero nos permite conocer la mentalidad del rey y de los babilonios, incluso de los sumerios ya que recoge tradiciones pasadas, si bien también aquí este magnífico monarca introduce cambios con respecto a épocas anteriores ya que no se trata ahora de reparar económicamente el daño causado sino de aplicar un castigo lo más parecido posible a la afrenta, la conocida como Ley del Talión, “ojo por ojo, diente por diente”.

El código, como decía, nos permite conocer la mentalidad babilonia y la sociedad de dicha época, primer cuarto del siglo XVIII a.C. Existen tres grupos sociales: los awilum que son los ciudadanos libres, los mushkenu, siervos o asalariados y los wardum o esclavos.

El código establece la protección de las mujeres, niños y desamparados como los huérfanos pero se cree que se debía al interés de evitar conflictos de carácter social entre los mushkenu y los awilum. Para combatir en el exterior, era necesaria la paz interior.

El rey quería un imperio unificado, con una sola religión (el culto a Marduk, que en la práctica no era muy seguido ya que tenía más éxito el culto a los dioses tradicionales de cada lugar) y una sola lengua, el acadio. Su obsesión era la estabilidad interna con la que poder mantener su influencia exterior.

A la muerte de Hammurabi, los monarcas que le suceden se ven envueltos en numerosas guerras que minarían la capacidad económica del reino. En el sur surge el País del Mar, formado por sumerios y acadios (no había diferencias entre ellos prácticamente salvo por el idioma y poco más) descontentos con Samsu-iluna, sucesor de Hammurabi.

Ciencias, letras y arte

Herederas de la literatura sumeroacadia, las letras babilónicas nos han dado himnos, poemas, tratados administrativos y religiosos como los himnos a Marduk, Ishtar y Nabu o el mito de Etana, el de Zu y el del diluvio universal del que sin duda los hebreos tomaron prestada su historia de Noé, copiado del poema de Atrakhasis, que como aquel, escapó al desastre junto con su familia.

En la época paelobabilónica se conocían las raíces cuadradas, las potencias y las ecuaciones y su geometría sería posteriormente adoptada por los griegos para sus cálculos de ingeniería.

Conocían cinco planetas, sus elípticas y otros fenómenos celestes gracias a la observación de las estrellas y a los cálculos astronómicos que realizaron que les permitieron establecer un calendario lunar pero sobre todo la semana que conocemos de siete días con 24 horas cada día.

Tenían mapas, medidas de distancia, tablas de pesos diversos y una avanzada medicina que incluso practicaba operaciones de cierta complejidad.

No se conservan restos arquitectónicos de la época amorrea; lo que sabemos se debe a los textos recuperados en tablas de arcilla.

Las estatuas que se han hallado de la época de Hammurabi se realizaban en terracota, piedra o metal como la escultura del súbdito arrodillado en señal de ofrenda votiva al rey, que se conserva en el Museo del Louvre.

Los cassitas aparecen en escena como nuevo poder a tener en cuenta que no cesa de atosigar a las fuerzas babilonias aunque serían los hititas los que les darían el golpe de gracia ya en el siglo XVI a.C. Los hititas solo querían botín y dejar claro quienes mandaban desde entonces por lo que se retiraron al Anatolia de donde procedían, hecho aprovechado por los sumerios y acadios del sur para instalarse en Babilonia durante algunos años hasta que los cassitas instauraron su primera dinastía en la ciudad. El período paleobabilónico (2003-1595 a.C.) había concluido para dar paso al periodo mesobabilónico de las dinastías II, III y IV y a los cassitas.

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