Mitos y leyendas

La serpiente emplumada

Quetzalcoatl era el dios de la cuarta humanidad (las tres anteriores habían sido destruidas, una tras otra) y su Mundo fue creado a raiz de una astilla de hueso robada al señor de las tinieblas, donde se encontraban las anteriores humanidades. La astilla fue sustraida de la tercera humanidad, la anterior a la de Quetzalcoatl. Él le dio vida rociándola con su propia sangre, pero el señor oscuro no perdonó nunca su osadía y atosigaba a los seres humanos constantemente con tentaciones de todo tipo.

Quetzalcoatl amaba a la humanidad por lo que les ordenó que no le ofrecieran sacrificios humanos sino de animales. También era dios de los antagonismos y por lo tanto del sol y la luna. Se encarnó en un dios tan pobre que no tenía nada que ofrecer por lo que se sacrificó él mismo arrojándose al fuego sagrado. Desde entonces se encargaba de alumbrar el día alcanzando el nivel de sol por su valentía y su antagónico, que era rico pero cobarde, por lo que no fue capaz de ofrecerse como ofrenda al fuego, se le degradó a ser luna.

Pero Quetzalcoatl no era azteca, como muchos piensan, sino tolteca e incluso anterior a ellos ya que era la serpiente emplumada que adoraban en Teotihuacan cientos de años atrás. Los toltecas no aparecerían hasta el siglo X pero ha existido mucha confusión con ellos y la serpiente emplumada porque el primero de sus reyes del que se tiene constancia histórica, Topilzin, se atribuyó su nombre y poder, considerándose un dios en La Tierra al estilo de los faraones egipcios. Se trató de un rey-sacerdote que se dio en llamar Quetzalcoatl. Trasladó su capital a la fastuosa Tula y la consagró a la serpiente, que no era maligna ni exigía sacrificios humanos. Algunos se preguntan cómo era posible si las civilizaciones precolombinas realizaban ese tipo de sacrificos como constataron los conquistadores españoles. Pues sencillamente porque, como ha ocurrido con otras civilizaciones, los sacrificios y ofrendas a los dioses variaban a lo largo del tiempo, dependiendo de quienes gobernaran.

En el reino tolteca había otros ritos y uno de los más importantes era el del dios Tezcatlipoca cuyos sacerdotes sí exigían sangre humana. Al parecer hubo una especie de guerra civil entre los partidarios de un dios y el otro, venciendo los del dios guerrero y sanguinario Tezcatlipoca, ofreciéndose sacrificios humanos desde entonces.

Quetzalcoatl huyó adentrándose en el gran Océano pero antes de marchar dijo que volvería y dio una fecha concreta. Los indios mesoamericanos eran buenos astrólogos y su capacidad para entender los fenómenos astronómicos aún resulta increible. Las profecías mayas, entre otras, son asombrosas, precisamente las que establecen el final del Mundo en diciembre de 2012. Una de las profecías toltecas establecía que su rey-dios Quetzalcoatl volvería del mar, en el que un día se adentró, en torno al año que trasladado al calendario cristiano coincidía con 1519 y en ese año fue cuando los españoles, al mando de Hernán Cortés, de piel y barba blancas, llegaron desde el mar. Como se comprenderá fue fácil creer que el dios serpiente volvía para vengarse de los que ofrecían sacrificios humanos y de ahí que los aztecas, herederos de las tradiciones toltecas, pensaran que les había llegado el fin de su mundo, profetizado siglos atrás.

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La leyenda de la Atlántida

Entre el año 12.000 y el 9.000 a.C. un poderoso reino del Mar dominaba las tierras emergidas gracias a su tecnología que asombra incluso hoy en día.

Entre sus edificios característicos podían verse pirámides lo que podría explicar por qué hay estructuras así solamente en torno al Trópico de Cáncer, ni más arriba ni más abajo y construidas por culturas que se supone no entraron en contacto entre ellas a no ser que existiera una civilización perdida que las conectó o fue la madre patria de todas; tal vez son resquicios de aquella cultura primigenia.

¿Es posible lo anterior?

Los arqueólogos han encontrado restos de una tecnología tan increíble que hoy en día serían imposibles de lograr con la técnica actual o simplemente no se le halla explicación lógica al por qué aparecen en sus épocas respectivas.

Por ejemplo la máquina de Antikythera: un mecanismo complejo estudiado por los arqueólogos Solla Price y Valerios Stais, datado entre el 150 y el 100 a.C. y que contiene ruedas de engranajes, escalas móviles, ejes, un diferencial y otras partes formando lo que parece una especie de reloj. Y no es el único descubrimiento sorprendente, sin embargo el de Antikythera aparece en la isla del mismo nombre, al noroeste de Creta, cerca de la isla de Thera o Santorini, que estalló en la más destructiva explosión volcánica de la Historia en el segundo milenio antes de nuestra era.

El mecanismo pudiera indicar, según Alexander Jones, del Instituto del Mundo Antiguo de Nueva York, el calendario olímpico antiguo ya que aparecen las inscripciones “Nemea” que, se piensa, se refiere a los juegos nemeos, “Istmia” sobre los juegos ístmicos, “Pitia” (juegos de Delfos) y “Olympia”, todos ellos del ciclo olímpico. Cada cuatro años era un ciclo u olimpiada, comenzando cada año el primer día de julio.

Parece ser que el mecanismo de Antykithera señala también los ciclos dietéridos o bianuales griegos clásicos, siendo las piezas y engranajes de bronce y su exactitud tan asombrosa que los astrónomos y matemáticos actuales consideran que se trata de una de las máquinas más prodigiosas de todos los tiempos.

Hubo otros hallazgos verdaderamente increíbles: en 1936, el equipo del ingeniero alemán Wilhelm Köning construía el alcantarillado en la colina de Rabua, cerca de Bagdad, cuando encontraron un objeto de arcilla en forma de jarrón de unos 15 centímetros de alto con un tapón de asfalto desde donde partía un tubo cilíndrico de cobre de 26 milímetros de diámetro. Del tubo sobresalía una varita de hierro de cubierta de plomo ligeramente corroída por algún ácido. Al introducir un electrolito el objeto funcionó como si fuera una batería y eso que tenía 4.000 años de antigüedad.

¿Hubo pues una avanzada tecnología en el pasado que se ha perdido?

Según Platón, la Atlántida era una enorme isla en el Océano Atlántico cuya civilización había alcanzado un nivel de prosperidad tan avanzado que incluso las casas normales de los ciudadanos de a pie tenían baño propio (no en el exterior sino en el interior de la casa y dotado de efecto cisterna), había agua caliente y fría y un floreciente comercio.

Los restos más antiguos de la Edad del Bronce sitúan sus comienzos en torno al 4500 a.C. en Tailandia, no apareciendo en Grecia hasta el 3000. En la Península Ibérica no surgiría hasta el 2250 y en el Sáhara se pasa directamente del Neolítico a la Edad del Hierro, lo que realmente quiere decir que no se han hallado aún restos de bronce. En América, la Edad del Bronce comienza en el 1.500 a.C.

Por lo anterior y a falta de más datos, debiéramos pensar que los distintos lugares donde se ha ubicado la Atlántida no han dado muestras de una tecnología o metalurgia avanzadas, al menos que daten del 10.000 a.C, fecha del apogeo del Imperio atlante según Platón.

Incluso la famosa máquina de Antykithera pudiera haber sido un ingenio de los discípulos de Pitágoras que en vida ideó artilugios realmente increíbles. Se piensa que tanto griegos como romanos llegaron a diseñar máquinas sorprendentes pero que no desarrollaron al no encontrarles utilidad en su época a no ser para uso ornamental como nos describe Pausanias con respecto al Templo de Minerva en el año 170: una lámpara de oro que daba luz por un año sin que fuese alimentada por ningún combustible.

¿Tal vez los antiguos sabían de las propiedades eléctricas pero los tratados en los que hablan de ello se han perdido? Y, si fuera así, ¿Cómo es posible que se hallan perdido todos los escritos sobre la materia?

Los romanos eran personas muy ingeniosas perro también muy prácticas y si algo no era importante para su expansión militar o sus entramados urbanísticos se desechaba. Sin embargo, la energía eléctrica habría sido un descubrimiento sensacional en manos romanas. Aún así, prácticamente no sabemos nada de su uso por los ingenieros de Roma.

Hay una pregunta en el aire que algunos historiadores se hacen: ¿Cómo fueron posibles los dibujos del interior de las pirámides al no haber en algunos habitáculos nada de oxígeno? Es sabido que el fuego necesita oxígeno y si las antorchas eran inútiles en el interior de las pirámides, ¿cómo se alumbraban para dibujar esos grabados y geroglíficos?

Según Platón, la isla de la Atlántida se encontraba más allá de las Columnas de Hércules.

Actualmente se conoce la existencia de una pequeña isla sumergida, 60 metros bajo el nivel del mar, conocida como Spartel y situada entre España y Marruecos, frente a Tánger y que según los geólogos fue sacudida por un violento terremoto, hace 12.000 años, la época de la Atlántida, según Platón. Una isla que sería sepultada por el mar debido a un poderoso tsunami de características parecidas al que sacudió Lisboa en 1.755.

Hablamos de un seismo de intensidad 8,7, superior incluso al terremoto de México de 1985 que desató una energía equivalente a 31.550 kilotones (más de 1.500 veces el poder destructor de la bomba nuclear estallada en Hiroshima).

Las olas que arrasaron la Bahía de Cádiz debido al terremoto de Lisboa duraron mas de veinte minutos en tres tandas que hicieron que el mar se retirara de la playa dos kilómetros alcanzando una altura de 35 metros en su peor embestida que arremetió contra las columnas de la ciudad desplazando piezas de la misma, de diez toneladas de peso, a 50 metros de distancia.

Hace aproximadamente 12.000 años un fenómeno parecido arrasó la Bahía de Cádiz hundiendo la isla de Spartel. ¿Fue esta la mítica Atlántida de la que nos habla Platón?

Un equipo de geólogos investigó en 2004 un sedimento de granos en la isla que data de hace 12.000 años, la antigüedad que Platón da a la Atlántida. Dicho sedimento de granos es producto de la acción del tsunami.

Según los investigadores de la Universidad de Wuppertal (Alemania), unas fotos hechas con satélite descubrieron lo que ellos interpretaron como dos estructuras de forma rectangular rodeadas por una especie de anillos concéntricos, algo así como describe Platón la isla de la Atlántida.

Pero lo cierto es que no se han hallado restos de civilización ninguna. Aunque con semejante poder destructor, un terremoto como el de Lisboa, sin duda volatilizaría cualquier resto de edificación antigua.

La otra posible ubicación del continente descrito por Platón es la isla de Santorini, también destruida por un seismo, en esta ocasión provocado por la peor explosión volcánica de la Historia.

Año 1630 a.C.

El volcán en la isla de Thera entra en erupción. Su poder destructivo superaba en diez veces al del volcán Krakatoa lo que supone 100.000 veces la energía explosiva descargada por la bomba de Hiroshima. Tan espectacular fue que el suceso pudo ser visto desde China e incluso llegaron restos de la explosión a la mismísima Antártida.

Egipto estuvo oscurecido durante nueve días debido a la ceniza que el volcán desprendía lo que un escriba egipcio recogió en sus crónicas. Las cosechas se pierden, el hambre y las enfermedades surgen lo que lleva a la rebelión y a la anarquía. El Imperio Medio egipcio cae.

En los textos más nuevos de la Execración (unas figuritas de terracota con los nombres de los enemigos de Egipto que después se quemaban), precisamente en torno a 1630 a.C. se habla de Jerusalén y hoy en día se sabe que los hicsos, que gobernaron el norte de Egipto procedían de Canaán y Siria y fue precisamente sobre esa época cuando conquistaron el territorio egipcio que ocuparon durante un siglo. ¿Se aprovecharon de la debilidad egipcia ante las calamidades que el volcán de la isla de Thera produjo en todo el Mediterráneo Oriental? ¿Fue el Éxodo realmente una retirada hicsa cuando fueron expulsados por los egipcios?

Si Egipto se derrumbó, imaginad Grecia. Precisamente, también por aquellos años aparecen los aqueos, fundadores de la cultura micénica que prosperaría a partir de entonces, sin embargo la minoica de Creta vería desaparecer sus palacios de modo brusco culminando así el conocido primer período palaciego de Creta, pasando las posesiones cretenses en la Grecia Continental a estar bajo dominio de la civilización micénica desde entonces ya que la poderosa flota cretense desapareció debido a la catástrofe de Santorini y con ello su floreciente comercio por todo el Mediterráneo que tanto había impresionado a los egipcios.

En la isla de Thera, la actual Santorini, había surgido un emporio comercial sorprendente que competía con los cretenses. Se han hallado restos de una ciudad en la isla muy bien conservada al haber quedado cubierta por las cenizas volcánicas como ocurrió con Pompeya y que nos ha permitido saber el alto nivel al que llegaron los habitantes de Thera: edificios de varias plantas con baños en el interior de los pisos y agua caliente además de efecto cisterna en sus desagües sanitarios.

Algo así no pudo escapar a la atención de un imperio como el egipcio antes del dominio hicso. En sus contactos comerciales los escribas egipcios acabarían dejando sus impresiones sobre tan espectacular civilización, lo que llegó a oídos del sabio griego Solón cuando viajó a Egipto.

Al volver a Grecia contó la historia que con el tiempo se contaría de generación en generación ya muy tergiversada y como un cuento más bien, hasta que Platón la recogió haciéndose eco de la misma y creando el relato de la Atlántida, cuando verdaderamente se trataba de la isla de Santorini.

Pero es tan solo una teoría. Muchos otros autores han situado la Atlántida en otros lugares. La verdad es que no hay vestigios de hundimiento de tierras que hayan estado en el pasado emergidas en medio del Atlántico. Platón habla de portentos tecnológicos que hacían la vida mucho más cómoda para los habitantes de la Atlántida y ya hemos visto los avances en este sentido en la isla de Thera comprobados ya por la arqueología.

Desde mi punto de vista, la Atlántida es un relato surgido en Egipto sobre una base real en torno a una isla en el Egeo con la que comerciaban y que disfrutaba de avances como nunca se habían visto antes fruto de la astucia de sus prodigiosos ingenieros. La catástrofe del volcán de Santorini llamado “Caldera” hizo que la isla se olvidara hasta ser rescatado su recuerdo en forma de mito por el insigne Platón.

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Las profecías mayas

Siete son las profecías mayas que supuestamente vaticinan el fin del Mundo, sin embargo, hay quienes aseguran que su significado se ha interpretado según ciertos intereses y que para nada los mayas consideraban que el Mundo se acabaría en 2012. Pero antes de entrar en materia, hagamos un breve repaso de la civilización maya.
 
De momento certificar que en efecto fueron grandes astrónomos o habría que decir buenos observadores de las estrellas pero también buenos agricultores y ganaderos, como correspondía a su época. Su territorio, en su máxima expansión, alcanzó desde el actual Estado mexicano de Chiapas hasta el centroamericano de Honduras. 

Al parecer, el origen de los mayas es la cultura olmeca, como lo fue de otras contemporáneas. Los olmecas aparecieron en Centroamérica en torno al 1.200 a.C. El famoso calendario maya pudiera ser originario, en realidad, de los olmecas, quienes transmitirían todo su saber a otras civilizaciones posteriores establecidas precisamente en los núcleos mayas.

Los dirigentes olmecas se creían de procedencia divina o celeste, como ocurrió con algunos reyes mayas y algunos de los dioses olmecas lo fueron también mayas.

 Cuando los europeos entraron en contacto con los pueblos mayas del siglo XVI, quedaron impresionados por sus construcciones y más aún por sus ruinas señal de un pasado glorioso con edificaciones tan impresionantes como las de la Antigüedad grecolatina.

En realidad no hubo un verdadero imperio maya sino un conjunto de Ciudades-Estado parecidas a las griegas clásicas, cada una con sus propios gobernantes; un dato curioso, entre los mayas existía la esclavitud pero los hijos de los esclavos no heredaban su condición sino que eran libres. Para los mayas no existía la poligamia. 

Como prácticamente todas las culturas del Mundo también los mayas tuvieron sus libros sagrados: el Popol Vuh y el Chilam Balam (son los que nos quedan después de las destrucción de sus manuales a manos de los misioneros cristianos si bien fueron estos misioneros, principalmente españoles, los que dieron a conocer los libros anteriormente mencionados a Europa). 

Para los mayas, los dioses crearon La Tierra a partir del caos y la oscuridad, originándose la luz y la vida animal, justo como nos indica La Biblia, lo que llama la atención puesto que pareciera que estas obras sí se permitiese su traducción y difusión por su parecido al Libro sagrado cristiano aunque es idea generalizada que el Popol Vuh recopila leyendas mayas antiguas, en cualquier caso, para los mayas, como para los cristianos, había un Cielo, una Tierra y un Inframundo.

Los sacerdotes-reyes eran educados paraconocer los misterios divinos y celestiales de manera que eran los únicos que sabían interpretar los mensajes de los dioses, lo que les daba un aura de superioridad sagrada frente al resto de la población.

Algunos historiadores e investigadores piensan que los mayas son anteriores a los olmecas y que verdaderamente no se conocen sus orígenes, si bien los más atrevidos establecen una datación de 1.500 a.C. En cambio, lo que sí se sabe es la fecha aproximada de la desaparición de este pueblo o al menos de la gran civilización original maya: en torno al 900 de nuestra Era, siendo uno de los grandes enigmas de la Historia ya que se desconoce la razón por la que esta espectacular cultura desapareció de modo tan repentino aunque hay estudios que se aventuran a dar una explicación bélica, de enfrentamiento entre Ciudades-Estado. 

Las profecías mayas, supuestamente basadas en su avanzado sistema de observación de los astros, nos indican una serie de fenómenos pero antes descubramos cual fue ese prodigioso sistema astronómico maya en el que basaban toda su cosmogonía y las predicciones proféticas. Cuando construían una ciudad lo hacían realizando un complejo estudio astronómico previo para averiguar la orientación más adecuada de las edificaciones. El año maya estaba dividido en 365 días, como el actual comúnmente aceptado en todo el Mundo, pero comenzaba el día en que el Sol alcanza su cenit, esto es, el 16 de julio, un día que dejaban suelto, sin encuadrarlo en ninguna de las 28 semanas de su calendario, las cuales duraban 13 días cada una pero dicho calendario no estaba dividido en semanas puesto que esta agrupación temporal, que en el caso maya duraba 13 días, era independiente de los meses, siendo el calendario más perfecto de los conocidos hasta la aparición del gregoriano en el siglo XVI . Conocían los ciclos de la Luna, el Sol y el planeta conocido como “lucero del alba”, Venus. Además, sabían perfectamente cuando se producirían los eclipses puesto que transmitían de generación en generación los estudios sobre la periodicidad de estos fenómenos. Por otro lado, su verdadera vocación astronómica era el Sol y su comportamiento. Las ciudades mayas estaban todas ubicadas al sur del Trópico de Cáncer para de este modo poder estudiar el Sol cuando pasaba por esa latitud en los dos días de Solsticio puesto que era cuando podía contemplarse en toda su plenitud para lo que debían contar con algún medio óptico adecuado ya que de lo contrario los astrónomos mayas estarían todos aquejados de mala vista al ser dañada por la visión prolongada del astro rey. Por lo tanto, cabe preguntarse si los mayas llegaron a ese lugar porque lo buscaban, para poder estudiar el Sol puesto que en ninguna otra latitud terrestre puede ser observado su cenit salvo en las zonas tórridas, comprendiendo más que ninguna otra civilización que, sin duda, la vida en La Tierra dependía del Sol porlo que debía ser adorado a la par que estudiado. La pregunta podría extenderse al hecho de que solo haya Pirámides en las culturas que contaron con la astronomía y la astrología como ciencias importantes de su saber ancestral tales como las culturas mesoamericanas, la egipcia, las mesopotámicas o las orientales, especialmente China por lo que pudiera ser lo que explique la construcción de esta particular edificación en lugares tan distantes y teóricamente sin contacto entre ellos: opino que se trataba de observatorios astronómicos antes que tumbas de reyes. Sin embargo, para los mayas, no era el Sol el astro más interesante, sino un pequeño Planeta aunque similar a La Tierra llamado Venus. Cuando digo similar debiera decir casi idéntico porque Venus tiene un radio tan solo 356 kms más pequeño que el de La Tierra y su gravedad ecuatorial es 8,87 m/s2 mientras que la de La Tierra es de 9,78 m/s2 Son similares también en tamaño y composición superficial y ambos Planetas están dotados de atmósfera con una compleja meteorología. Lo que ocurre es que Venus está más cerca del Sol que La Tierra, nada menos que 41.400.000 kms, suficiente para que la temperatura en la superficie de Venus sea muy elevada, 482º, un verdadero horno. El gran misterio de Venus es que gira al revés que el resto de planetas del Sistema Solar por lo que el Sol sale por el Oeste y sus días son lentísimos ya que duran 243 días terrestres, lo que significa que la rotación sobre su eje es casi imperceptible, de hecho, la noche tarda 117 días en aparecer y el año de Venus tarda menos que el propio día puesto que el Planeta necesita solo 225 díaspara girar en torno al Sol.

A pesar de que la presión atmosférica en Venus es 90 veces más densa que en La Tierra, la cantidad de nitrógeno y dióxido de carbono es exactamente la misma, solo que en La Tierra ese dióxido está almacenado en depósitos calcáreos pero si fuese liberado tendríamos una atmósfera con tanta presión como la de Venus, de ahí el efecto invernadero producido por el deterioro medioambiental en La Tierra al emitirse dióxido de carbono a la atmósfera procedente de la contaminación. Digamos que La Tierra pudiera en un futuro estar tan desolada como Venus de seguir calentándose; a continuación una ilustración comparando Mercurio, Venus, La Tierra y Marte (el tamaño es el real)

Las nubes de Venus, en vez de estar formadas sobre todo por agua, lo están por ácido sulfúrico pero la temperatura de las mismas es parecida a las terrestres aunque son tan reflectantes que es lo que permite que se le vea tan luminoso, de ahí también que se le conozca como el lucero del alba. 

Ya hemos explicado que los mayas adaptaron su cultura a lo que veían en los cielos con su gran capacidad astronómica, elaborando mitos que explicaban los fenómenos celestes. En este sentido, resulta curiosa la leyenda de los hermanos gemelos a quienes el juego de la pelota, antecedente del fútbol, se les daba muy bien pero eran muy ruidosos por lo que los dioses del inframundo les retaron a un torneo del que los gemelos salieron perdedores, siendo sacrificados y enterrados sus cuerpos bajo el campo de juego. La cabeza de uno de ellos, Hun Hunahpú, fue colgada de un árbol que producía calabazas con forma humana hasta que una diosa se acercó a él pero éste le escupió fecundándola, naciendo otros dos gemelos quienes habían heredado su habilidad para jugar a la pelota. Sin embargo también fueron sacrificados por los dioses del inframundo, en esta ocasión esparciendo sus huesos por un río donde renacieron como peces y más tarde como actores, vengándose finalmente de los dioses infernales haciéndoles creer que podían decapitarse mutuamente y ellos mismos devolverse la vida. Los dioses, divertidos por el espectáculo, cayeron en la trampa y les pidieron que les hicieran a ellos lo mismo, pero cuando fueron decapitados, los gemelos se negaron a devolverles la vida a las deidades infernales consiguiendo por fin su anhelada venganza sobre el mal. Desde entonces, esos gemelos, convertidos en el Sol y la Luna, nos recuerdan a diario el triunfo de la luz sobre la oscuridad que representa el inframundo. 

Pero esos gemelos bien pudieran ser La Tierra y Venus. Observaron los movimientos de este Planeta como nadie lo había hecho en ninguna otra civilización y descubrieron que Venus y La Tierra tardan 584 días en coincidir en la misma posición con respecto al Sol y otros 2922 para que la coincidencia incluyera a las estrellas. Venus era el objeto astronómico de mayor interés. 

Quizá conocían Venus mejor que cualquier otra civilización que no perteneciera a Mesoamérica pensando que era más importante que el Sol, aunque este último astro lo estudiaran más a fondo (creo que porque le tenían temor, pero Venus aparentemente resultaba inofensivo). Lo miraron cuidadosamente mientras se movía a través de sus estaciones y se dieron cuenta que tardaba 584 días en coincidir la Tierra y Venus en la misma posición con respecto al Sol. Además, se fijaron que transcurrían cerca de 2922 días para que la Tierra, Venus, el Sol y las estrellas coincidieran. Midieron también los días que Venus tardaba en dar su giro en torno al Sol al comprobar cuanto tardaba en aparecer, el período que no es visible porque se encuentra en el otro extremo de su elíptica… Todo esto les hacía tener muy claro que los Planetas giraban en torno al Sol y que La Tierra no era el centro del Universo, como se creía en Europa hasta bien avanzada la Edad Moderna. También observaban Júpiter, el Planeta más grande del Sistema Solar que puede verse a simple vista desde la Tierra cada trece meses al acercarse sus respectivas elípticas a “tan solo” 602 millones de kilómetros. Como no comprendían la naturaleza de estos astros, los consideraban dioses y pensaban que era más prudente llevarse bien con ellos que ofenderles por lo que les ofrecían el máximo sacrificio, el humano, pero para saber cuando eran más idóneos dichos sacrificios debían antes estudiar el movimiento de estos planetas y así conocer, con exactitud, cuando aparecerían o su comportamiento. Debido a lo anterior, contabilizaron ciclos en los que los protagonistas eran Venus, La Tierra y el Sol, cuya alineación se producía en pares de eventos separados por poco más de cien años, siendo la última, situados desde la perspectiva actual, en 1882 y la siguiente, precisamente, en 2012, lo que no debiera preocuparnos en principio. Si los mayas eran observadores astronómicos y dejaban constancia de sus investigaciones, registrando los movimientos de los astros que estudiaban, sabían con qué periodicidad se produce el tránsito de Venus, lo que hubiera sabido cualquier otro Pueblo o cultura de haber sido igual de observadores; lo curioso es que el avistamiento de este fenómeno no se ve en todo el Mundo, de hecho ya comenzó en 2004, pudiendo verse entonces desde Europa donde no podrá ser visto de nuevo hasta 2117. En un códice con dibujos mayas que aún no han sido del todo interpretados y que se encuentra en Dresde podemos ver un calendario que exhibía el ciclo completo de Venus. 

Contaron cinco sistemas de 584 días, 2.920 días en total u ocho años aproximadamente y cada cinco repeticiones de Venus completaban un ciclo. A los mayas les atraía enormemente este Planeta, probablemente porque lo consideraban osado al pasar por delante del Sol como quién no quiere la cosa o porque pensaban que su tránsito anunciaba o indicaba el momento adecuado para realizar ciertos trabajos. 

Para la civilización maya, también La Luna jugaba un papel importante en el escenario cósmico, desde luego, se entiende, desde la perspectiva terrestre. Su estudio les permitió conocer cuando se producirían los eclipses lo que les daba a los sacerdotes-reyes mayas un aura de divinidad puesto que podían anunciar grandes cambios amparados por los dioses y una señal de ello sería el eclipse de turno, cuyo significado real no sería conocido por los súbditos. 

Objeto de veneración lo era también la Vía Láctea de cuyo “Camino de Santiago” (como se denomina a esa nube de estrellas que da nombre a la Galaxia), los mayas creían procedía la vida en La Tierra pero cerca se encontraba el monstruo conocido como “Kawak”, el cual forma parte de la misma región galáctica (realmente, la Vía Láctea es uno de los brazos en espiral de la Galaxia solo que se le ha dado el mismo nombre al resto de la misma); el “Kawak” es una zona oscura y por lo tanto perversa y maligna. Se trata del modo en que los mayas explicaban a sus súbditos el mito del bien y del mal así como su procedencia. La parte luminosa de la Vía Láctea es el bien, representado por la luz y la zona oscura es el mal, el caos. 

Volviendo a las profecías mayas, resulta curioso que nos quieran meter miedo basándose en su calendario cuando precisamente los mayas creían en la palingenesia, esto es, el eterno retorno que, por cierto, era una teoría defendida y estudiada también por varios sabios grecolatinos clásicos. Séneca escribió: “Entonces, bajo idéntica posición de las estrellas en el firmamento, se darán de nuevo un Sócrates y un Platón, y cada uno de los hombres aparecerá de nuevo rodeado del mismo círculo de amigos y conciudadanos… Y tal restauración universal no se dará una sola vez, sino muchas veces, infinitas veces, e inacabablemente se repetirá lo mismo” 

Lo anterior vendría a decirnos que los mismos hechos y acontecimientos que se suceden en la actualidad o se han sucedido se repetirán lo que no se si es algo bueno ya que si debemos volver a vivir guerras y catástrofes, desde luego la palingenesia no es positiva. Claro que pudiéramos interpretarlo como que se nos da una nueva oportunidad para corregir nuestros errores. En fin, cada cual se convenza a su modo pero me viene a la memoria esa hipótesis que circula por ciertos ambientes científicos si bien no muy aceptada de que el tiempo está acortándose y que llegará un momento en que desaparezca como tal, lo que ya podemos observar en los días que vivimos los cuales parecieran más cortos que décadas atrás, ocurriendo lo mismo con el espacio: las distancias se acortan. La explicación sería que la Tierra se mueve en todos los sentidos, eje de rotación y elíptica alrededor del Sol así como la propia corteza terrestre lo que da lugar a días más cortos y distancias menores, pero de momento, es imperceptible. 

Claro que el problema de la palingenesia estriba en que los ciclos temporales están separados por cataclismos y caos del que resurge un nuevo ciclo renovado y así eternamente. Por supuesto, podemos pensar que para los antiguos sabios el tiempo pareciera eterno, incluso lo parece para nosotros, pero también se dice que todo comienzo está abocado y se dirige a un final, llegue antes o después. 

La verdad es que con las profecías mayas pasa lo mismo que con el resto de premoniciones: se han realizado interpretaciones, algunas bastante liberales cuando nadie sabe a ciencia cierta lo que nos quieren decir. Comentan que hay siete profecías mayas. La primera habla de un período de trece años, entre 1999 y 2012 en el que se nos dará la oportunidad de cambiar nuestra mentalidad y actitud para así librarnos de la destrucción. Debemos entender, por lo tanto, que habrá personas que se librarán, suponiendo que serán las que lleven a cabo actos en beneficio de la Humanidad y por lo tanto solidarios. Pero hay quienes aseguran que, por errores de cálculo, las fechas no son las que los mayas quisieron transmitirnos sino que o bien debiera haber sucedido ya lo que profetizaban, si es que profetizaron algo o bien no ocurrirá hasta dentro de los años 40 de nuestro siglo XXI. Paremos un poco para realizar el análisis pertinente basado en los siguientes puntos: 

  • Anteriores predicciones mayas y aciertos/fallos
  •  Qué acontecimientos sucedidos hace pocos años pudieran indicarnos que el cambio se ha producido ya o se está produciendo
  • ¿Por qué los años 40 de este siglo? 

Los científicos están desconcertados con la actividad solar llegando a la conclusión, a pesar de los avanzados medios de los que disponen los observatorios, que no tienen ni idea de cómo funciona nuestro astro rey y prueba de ello fue lo sucedido en el mes de enero de 2005 cuando una tormenta solar alcanzó la Tierra con su máximo de radiación sólo un cuarto de hora después de iniciarse la serie de explosiones propia de este fenómeno, cuando lo habitual son dos horas. Según Richard Mewaldt, del California Institute of Technology, no se había visto nunca nada así, al menos que esté registrado y hay registros de la actividad solar desde hace cuatro siglos -vease “¿Estamos preparados ante una catástrofe global?” 

Los científicos creían que dichas tormentas se producían en la corona solar, la capa más externa del Sol, pero en este caso pareciera que se hubiera originado desde dentro hacia fuera, algo así como un volcán que explota lo que resulta casi imposible en una estrella de fuego como es el Sol o … acaso la constitución de este astro no es como creíamos. 

Se supone que el Sol está compuesto en casi tres terceras partes de Hidrógeno y casi una cuarta parte de Helio, siendo el resto, en cantidades muy pequeñas: Oxígeno, Carbono, Hierro, Neón, Nitrógeno, Silicio, Magnesio y Azufre. La razón por la que desprende tanta energía es por la conversión del Hidrógeno en Helio pero llegará un momento en que ya no habrá más Hidrógeno que pueda ser quemado y el Sol se apagará. 

Pero hasta que llegue ese particular Apocalipsis solar, teóricamente dentro de miles de millones de años, nuestro astro rey tiene una actividad intensa, medida en ciclos con máximos y mínimos caracterizados por las manchas solares y esas tormentas como la de 2005. Lo extraño es que hace cinco años el Sol debiera haber estado en uno de sus mínimos según los estudios de su actividad en los últimos siglos; por qué entonces se produjo esa tormenta solar. El próximo máximo de su actividad está previsto para 2010 o 2011, esto es, nuestra época actual y aquí estoy dando un dato puramente científico, no una predicción, entre otras cosas porque no soy amigo de las premoniciones sino de la ciencia pero en ocasiones la misma ciencia nos explica lo que sabios de tiempos ancestrales vieron pero que debido a la ignorancia popular explicaron recurriendo a mitos y cuentos. Los ciclos de actividad solar duran once años (según los últimos estudios astronómicos se han acortado a 10,5 años). 

Kinich-Ahau, el Sol para los mayas, es un ser vivo que pasa por ciclos como los seres humanos y que recibe el aliento del interior de la Galaxia cada cierto tiempo, en principio cada 5.125 años ya que los sacerdotes-reyes mayas calcularon su origen en el año 3113 a.C. por lo que ese período culminaría en 2012. O al menos es la explicación que nos dan quienes dicen haber podido interpretar sus dibujos y jeroglíficos los cuales pueden verse en los códices que sobrevivieron a la quema de sus libros por parte de los misioneros europeos y en sus ruinas de Centroamérica. 

Según esas interpretaciones, la última destrucción de la Humanidad tuvo lugar en el cuarto milenio a.C. en forma de Diluvio Universal. 

Hay teorías que defienden que el Mundo en el quinto milenio a.C. no era como el actual sino mucho más frondoso puesto que la atmósfera estaba cargada de vapor de agua lo que provocaba una especie de efecto invernadero pero no excesivamente maligno si bien llegó un momento que todo ese vapor condensado en las nubes descargó en forma de agua. Tal era la cantidad que necesitó varias semanas de lluvias intensas ininterrumpidas lo que hubiera provocado ese Diluvio Universal del que hablan muchas culturas, algunas sin contacto entre ellas. Otras hablan de la irrupción del Mar Mediterráneo en lo que hoy es el Mar Negro, acontecimiento que pudo haber tenido lugar en el sexto milenio a.C. y que desde luego tuvo que ser visto por las comunidades de esa región como el final de su Mundo ya que, al parecer, todo quedó inundado en cuestión de días. 

Luego tenemos los mitos mesopotámicos de un Diluvio como la Leyenda de Gilgamesh de donde, tal vez, los israelíes copiaron su propio mito. Pero el Diluvio es conocido por otras culturas y se ha explicado por la posible erupción de algún supervolcán como el Etna o el Toba dando lugar a tsunamis impresionantes que lo anegaron todo (la erupción del Toba se cree que fue la peor de toda la Historia reciente de La Tierra).  

Con respecto a que diversos cataclismos globales acabaron con anteriores humanidades, como decían supuestamente los mayas, deberíamos antes aceptar que hubo civilizaciones anteriores a las nuestras de las que prácticamente no ha quedado vestigio ninguno. Un dato: en Mayo de 2001, los arqueólogos submarinos del Instituto Nacional de Tecnología Oceánica de La India detectaron por primera vez señales de un antiguo establecimiento submarino situado en el Golfo de Cambray, cerca de Gujarat. Desde entonces, se han realizado más avances en la investigación acústica y las muestras tomadas se han fechado gracias al test del carbono datándose el hallazgo en 7.500 a.C., ¡hace nada menos que 9.500 años! 

Los mayas predijeron no solo un Diluvio sino la llegada de los españoles, por ejemplo, pero eso es lo que se cree porque la realidad es que se trataba de una profecía que rondaba toda la región en la que los mayas se movían y hablaba de la llegada de unos demonios que arruinarían el lugar y matarían a sus pobladores, los pueblos indios que los habitaban. Dicen que Moctezuma, cuando vio a Hernán Cortés por primera vez, quedó estupefacto porque era idéntico al mito de hombre de raza blanca que le anunciaron desde niño que conquistaría su reino pero no hay nada certero en estas informaciones. 

Hasta ahora, se han basado para dar a conocer las profecías mayas en los códices que sobrevivieron a la quema de miles de documentos por parte de los misioneros europeos. Esos códices son:

  • El Códice de Dresde 

El Códice de Dresde está guardado en la Sächsische Landesbibliothek (SLUB), la biblioteca estatal en Dresde, Alemania y es un calendario mostrando qué dioses influyen en cada día., explicando detalles del sistema numérico maya. El códice está escrito en una larga hoja de papel que está doblado de forma que se crean 39 páginas, escritas en ambos lados. Probablemente fue escrito por escribas mayas justo antes de la conquista española, esto es, en el siglo XVI. 

  • El Códice de Madrid 

El Códice de Madrid habla sobre tablas astrológicas y es el producto de ocho diferentes escribas, encontrándose actualmente en el Museo de América en Madrid, tiene 112 páginas, que se separan en dos secciones, conocidas como el Códice Troano y el Códice Cortesano. 

  • El Códice de Grolier 

Se dio a conocer en 1971 y se dice que fue encontrado en una cueva en la sierra de Chiapas en 1965 y mostrado por primera vez en el club Grolier de Nueva Cork. Es un fragmento de 11 páginas pobremente conservado y se ha determinado que debió pertenecer a un libro con 20 páginas. Cada página mide 18 cm de alto por 12.5 cm de ancho. 

  • El Códice de Paris 

Dicen que descubierto en una esquina de una polvorienta chimenea de la Biblioteca Nacional de Francia, se dio a conocer a partir de 1859 y su tematica se refiere a cuestiones rituales, correspondiente a los dioses y sus ceremonias, profecías, calendario de ceremonias y un zodiaco dividido en 364 días. 

La predicción maya también describe los 20 años anteriores al primer día del «Sexto Sol» con cierto detalle. Este ciclo menor, que ellos denominaban Katum, ya ha consumido casi dos tercios de su duración total. El último Katum (denominado por ellos «el tiempo del no tiempo») habría empezado en el año 1992 de nuestro calendario, después de un eclipse de Sol que esta cultura pronosticó para el 11 de julio de 1991 y que se cumplió puntualmente. 

Es curioso observar que en septiembre de 1994 se produjeron fuertes perturbaciones en el magnetismo terrestre y dos años después, la sonda espacial Soho descubrió que el Sol no presentaba ya polos magnéticos sino un único campo homogeneizado. En 1997 se produjeron violentas tormentas magnéticas en el Sol y en 1998 la NASA detectó la emisión de un potente flujo de energía proveniente del centro de la galaxia que nadie supo explicar. 

Parece que el eclipse de sol del 11 de agosto de 1999 también fue “visto” por los mayas como el inicio de una era muy complicada para la Humanidad y el 15 de septiembre de ese mismo año se produjo una misteriosa explosión proveniente del espacio, provocando que las radiaciones de ondas radio, rayos gamma y rayos X multiplicaran su intensidad por 120. Astrónomos como Richard Berendzen y Bob Hjellming, del Observatorio Radioastronómico de Nuevo México (EE UU), calificaron este fenómeno como un enigma «digno de una investigación detectivesca». 

El día siete de agosto de 1999 se produjo un terremoto de 5,9º en Grecia, con 218 muertos; al día siguiente, inundaciones catastróficas en China, con miles de muertos; el 17, un terremoto de 7,4º en Turquía, con 15.000 muertos; el 20, un terremoto de 7,6º en Taiwan, con 2.000 muertos; el 22, una cadena de terremotos menos destructivos (entre 2º y 5,2º) en todo el planeta; el 30, un terremoto en Oaxaca (México), seguido de grandes incendios debidos a explosiones de gas, con más de 100 muertos; y el 10 de octubre las lluvias produjeron 300 muertos y 500.000 damnificados, también en México. En 2002 el terremoto de Alaska de 7,2º o los posteriores de Haití, Chile, China, estos últimos en 2010 y el peor de todos, el de Japón, de 9º. 

Las actuales observaciones geológicas de la Caldera de Yellowstone nos permiten predecir que una próxima erupción está por producirse en cualquier momento, ello por cuanto la Caldera tiene un ciclo de 600.000 años y que estamos al final del tercer ciclo eruptivo. Porque un aumento de la presión de la cámara magmática se ha manifestado desde hace 25 años y porque la actividad termal superficial es cada vez más intensa. Además, están los volcanes islandeses cuya nube de cenizas envuelven el norte de Europa; en las tres erupciones anteriores, siempre entró en erupción el más peligroso de los dos, el Hekla. 

Los mayas también profetizaron o eso dicen que un cometa aparecería y sería visible desde La Tierra, incluso con una probabilidad nada desdeñable de impacto. Antes hablaba de la década de los cuarenta del siglo XXI para ciertos intérpretes de las profecías mayas pero nada está claro sobre las mismas, como no lo está con respecto al comportamiento de los meteoritos y cometas., sin embargo el 2004 MN4 es un asteroide que se calcula pasará en 2029 y posteriormente cada cinco o seis años a tan solo 30.000 Kilómetros de La Tierra, lo cual es excesivamente cerca pero lo más inquietante es que, en 2012, la NASA estudia la posibilidad de enviar un misil hacia este meteorito con el que intentar cambiar su trayectoria, algo que de no hacerse previamente los cálculos más exactos posibles sobre su masa pudiera dar lugar a un mal mayor que su proximidad y es que se fragmente en dos y que o bien uno de los fragmentos impacte o lo hagan los dos, como ocurría en la Película “Deep Impact”, (de hecho ya han dado un nombre al misil que se utilizará, precisamente el nombre de esa película de Steven Spielberg. Por si alguien no cree semejante historia, decirle que el cuatro de julio de 2005, se experimentó con un cometa, el Temple 1, al que una nave lanzó un misil pero ese cometa se encontraba a 400 millones de kilómetros de La Tierra. La idea era comprobar si este sistema funciona y con ello poder utilizarlo ante la aproximación del 2004 MN4 en 2012 el cual tiene un diámetro de 300 metros lo que provocaría un daño equivalente a 60.000 bombas atómicas como la utilizada en Hiroshima. Sin embargo, esta es una amenaza que pudiera aparecer sin que nos diéramos cuenta ya que a pesar de nuestra tecnología, un asteroide podría colisionar con La Tierra y solo darnos cuenta en el momento del impacto ya que no podemos, con los medios actuales, escudriñar todo el espacio). 

Siguiendo con los mayas, hay otro dato que quienes han interpretado sus profecías aseguran es muy llamativo y que este asombroso pueblo pudo anunciar gracias a sus dotes astronómicas y astrológicas impresionantes: la formación de la Gran Cruz Cósmica, un fenómeno en el que los signos de Tauro, Leo, Escorpio y Acuario pasan por el Sol, la Luna y tres planetas diferentes, algo que nos remite a otras profecías en las que se habla de que podrá verse una cruz en el cielo, lo que pudiera significar no a simple vista sino con medios técnicos especiales. 

Por supuesto están quienes nos cuentan la otra versión, la de que todo esto de las profecías mayas no es más que un invento de cierta secta colombiana y otras que van por el Mundo dando charlas y asustando a la gente con un supuesto fin de la Humanidad para que se les unan como adeptos. 

La verdad es que en el calendario maya, la repetición de una misma fecha de la cuenta larga con una fecha del tzolkin-haab sólo ocurre una vez cada 136.656.000 días (aproximadamente 374.152 años o 73 eras mayas). Al parecer hay un error de cálculo ya que no será la fecha del 21 de diciembre de 2012 cuando suceda ese supuesto fin de la Humanidad.

La mayoría de los estudiosos de la civilización maya o mejor habría que decir, de su calendario, dan por válido el año 0 maya como 3.113 a.C., pero esto es debido a una equivocación del sistema astronómico. Si el sistema básico en el que lo fundamentaban todo era el 20, con números comprendidos entre el 0 y el 19, ya que los mayas eran de los pocos que conocían la existencia del 0 (siglos antes que los árabes), todo ello indica que el calendario maya debería terminar el 19.19.19.17.19 (ese 17 en medio es porque esta posición únicamente es múltiplo de 18) y no el 13 (aquí hablamos de los ciclos mayas, cada uno con su número propio de años y no son 13 tan solo sino 20), es decir, que estaríamos hablando del 13 de agosto de 4.771. el del final que vaticinaron, si es que lo hicieron, repito. Además, imaginemos que es la fecha que nos indican estos “estudiosos” de las catástrofes, si fuera así, el 21 de diciembre de 2012 ya habría sucedido, sería el 21 de diciembre de 2005 puesto que el calendario occidental actual, que data del siglo XVI y que corrige el desfase de siete años del calendario del emperador romano Diocleciano, nos indicaría que esos sucesos que supuestamente debieran suceder en 2012 ya debieran haber acontecido, lo que por otro lado me resulta igualmente curioso porque ya he mencionado los fenómenos astronómicos registrados por los observatorios y las agencias espaciales de todo el Mundo en lo que llevamos de siglo, lo que indicaría que ciertamente los mayas sabían que todo esto sucedería aunque al parecer, si lo peor ya ha pasado entonces estamos precisamente en el comienzo de esa nueva era que también profetizaron los mayas: la sexta era o sexto sol. 

Al parecer, para 2012 se prevén, según los astrónomos, otro tipo de acontecimientos, para nada catastróficos como, por ejemplo, un hermoso fenómeno astronómico causado por la conjunción de Marte, Júpiter y Saturno, afirmó el experto Alfonso Arellano, del Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que ha estudiado las profecías, asegurando que lo que prevén es que el dios Bolon Yokte bajará del cielo, quizás por ser el dios que midió la Tierra con su paso al inicio del tiempo o al menos es como lo interpretaban los propios mayas pero este pueblo, si bien fue, como hemos visto, increíbles, parece que sencillamente eran grandes observadores de los ciclos naturales y cósmicos, sin embargo, nunca anunciaron catástrofes globales y con respecto a la tan temida alineación de La Tierra con el Sol y el centro de la galaxia es algo que ocurre todos los años, precisamente el 21 de diciembre. Los terremotos de gran magnitud tienen una incidencia actual normal según todos los institutos sismográficos mundiales. 

Por lo tanto, sin duda existen amenazas procedentes del espacio exterior como meteoritos o cometas y el clima terrestre puede seguir cambiando a peor aunque para algunos de estos riesgos se sigue estudiando métodos que nos libren de esos impactos o prevean el desastre como una erupción volcánica para proceder con tiempo suficiente a la evacuación pero no se contempla de momento un megadesastre global. Claro que ya he indicado como los científicos están descubriendo lo poco que saben sobre la actividad solar, el comportamiento de La Tierra o de los movimientos de los astros por lo que esa máxima de Sócrates tan conocida de “Solo sé que no sé nada” cobra hoy en día una realidad aplastante, que por cierto es otro de los grandes errores de la Historia. Sócrates no dijo nunca “Solo sé que no sé nada”, sino que lo narró de este modo: “Me dirigí a una persona que me parecía que era sabio, con la intención secreta de decirle al oráculo: Tú decías que el más sabio era yo, y he aquí una persona que es más sabia que yo (…) Sometí a esta persona, cuyo nombre no citaré, aunque habéis de saber que se dedica a la política, a un examen severo por medio de la conversación y del diálogo. Y llegué a la siguiente conclusión: muchas personas creían que éste era sabio y, sobre todo, lo creía él mismo, pero, según mi opinión, no lo era. Y así se lo dije y traté de demostrárselo, lo que me llevó a enemistarme con él y con otros muchos que no estaban de acuerdo con mi afirmación. Al retirarme iba pensando que yo era más sabio que él. Me hacía el siguiente razonamiento: es posible que ninguno de los dos sepa cosa alguna que merezca la pena saber, pero este hombre cree que sabe algo y, en realidad, no lo sabe. En cambio, yo, como, efectivamente, no sé nada, tampoco creo que sé”.

 

Adolfo Estévez

 

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